Política del hijo único

Como se sabe, en aquel país superpoblado se ha impuesto una drástica contención de la natalidad: se aplica a rajatabla la política del hijo único, con brutales consecuencias.

Los pedagogos chinos están hoy muy alarmados ante las características de los hijos únicos. Se trata, de acuerdo con investigaciones recientes, de auténticos déspotas, de niños caprichosos, egoístas, irascibles, llorones, incapaces de hacer nada, vagos y gordinflones.

Los padres y los educadores se encuentran ante un problema de incalculables consecuencias. El día de mañana estos hijos tendrán dificultades para emanciparse de sus padres, o quizá rompan con ellos por las malas.

Las causas del fenómeno son evidentes. Todo indica que los padres hacen objeto a sus hijos de todo tipo de mimos y de atenciones, y que, en definitiva, han perdido los papeles y el rumbo.

La política del hijo único en China ha tenido gravísimas consecuencias para las niñas, sus grandes víctimas. La voz de la tradición pide criaturas del sexo masculino, y las niñas sufren las consecuencias, tan terribles como las reveladas por el programa Las habitaciones de la muerte.

El número de las que no llegan a nacer o son abandonadas o asesinadas es escalofriante. Entre un hijo único y una hija única los chinos se inclinan por la primera opción. Lo mismo sucede en la India. Hay países en los que está prohibido revelar a los padres el sexo de la criatura que se está gestando para impedir que se haga un uso indebido de la ecografía. Por fortuna, los españoles nos alegramos en la misma medida por el nacimiento de una niña que por el de un varón. No tenemos prejuicios al respecto (y nos parece inmoral que otros los tengan).

Escrito por | 16 de mayo de 2011 con 0 comentarios.
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