Primeras papillas

Aunque al pequeño le cueste un poco aceptar las novedades que se introducen en su dieta, esto no tiene por qué afectar a su peso.  En el segundo trimestre de vida, la alimentación suele sufrir algunas modificaciones. Para empezar, muchos de los bebés que son amamantados viven el inicio del destete coincidiendo con la reincorporación laboral de la mamá, normalmente entre el cuarto y quinto mes. Como cualquier otro cambio, éste debe hacerse en forma lenta y paulatina, ya que un destete brusco y radical puede generar rechazo en el niño, tal vez porque se siente abandonado, y causar un estancamiento o bajada de peso.

Al final del primer semestre, el número de tomas se ha reducido, y esto se nota en el peso del bebé. De aumentar casi un kilo al mes, el pequeño pasa a engordar la mitad. Esto se debe, sobre todo, a que las cinco o seis tomas diarias se han convertido en cuatro.

Otra novedad en este período es la incorporación de nuevos alimentos distintos de la leche. En torno a los cinco meses, se empieza con los cereales (sin gluten); le sigue entre los cinco y seis meses, la papilla de frutas; y un poco más adelante, a los seis, el primer puré (de papa y verdura y carne). Es normal que el niño se resista al principio a aceptar nuevos sabores y texturas, y esto no debe inquietar a los padres. Se recomienda afrontar este período con paciencia, sin angustiarse por la oposición inicial del pequeño. Ni su salud ni su peso se van a resentir porque tarde un poco en probar la fruta o no termine la papilla de cereales.

El pediatra establece qué alimentos y cuándo deben agregarse a la dieta del bebé, y sus instrucciones deben respetarse. Una de las cosas que está expresamente contraindicada es iniciar muy tempranamente (antes del cuarto mes) la alimentación complementaria, por una creencia errónea de que el bebé necesita algo más que leche.

A partir de ahora, el bebé seguirá engordando, pero a un ritmo cada vez más lento, y probablemente en forma intermitente, alternando fases de crecimiento rápido y lento. Hay que seguir pesándolo una vez al mes, salvo si el médico dice otra cosa.

Escrito por | 10 de agosto de 2010 con 1 comentario.
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Comentarios

  1. Jugar con la comida, la clave de una sana nutrición - Crece Bebe - 11 de agosto de 2010 | 0:24

    […] Si bien muchos padres se niegan a dejarlos jugar no hay nada mejor que permitirles esta experimentación pues sólo así desarrollarán ciertas habilidades. Sólo si disfrutan de la comida podrán sentir ganas de comer y esta es una forma de establecer una relación saludable con lo que será su nutrición. […]

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