Prohibiciones necesarias a los dos años

Por su propia conveniencia y seguridad seremos nosotros los que, a veces, debamos pronunciar un “no” tranquilo e inapelable. Si, en términos generales, lo dejamos experimentar con lo que lo rodea, si tenemos la paciencia de acompañarlo, guiarlo, enseñarle y explicarle, y le permitimos llegar en su afán explorador tan allá como pueda hacerlo sin riesgos para él ni para otros, entonces aceptará nuestras prohibiciones sin traumas ni rabietas duraderos, porque estaremos respondiendo al mismo tiempo a sus necesidades de seguridad y de expansión.

Los dos años es una edad intensa, de importantes cambios, novedades y crisis que no tiene nada que envidiar a otras con más publicidad y prestigio, como la crisis del adolescente.  Nosotros ya no la recordamos, pero ahora tenemos la oportunidad de revivirla y comprenderla, acompañando y observando a nuestro hijo en este interesante, y muy importante, período de su vida, en el que dejar de ser un bebé resulta muy duro para él.

Durante este segundo año de vida, tendrá que empezar también a entrenar su sociabilidad, ya sea en la plaza o en la guardería. Todavía no sabe compartir ni cooperar cuando lo situamos junto a otros niños, pero debemos proporcionarle estas situaciones para que vaya aprendiendo a adaptarse a los demás, a tratar con ellos y a encontrar, gradualmente, un equilibrio entre la indiferencia, los mimos y los mordiscos.

Escrito por | 22 de noviembre de 2010 con 0 comentarios.
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