Qué se analiza con el test de Apgar

La vitalidad y la madurez del recién nacido se evalúa con el test de Apgar. Esta prueba tiene en cuenta cinco criterios que se puntúan de 0 a 2, en función de que la respuesta del bebé sea perfecta (2), discreta (1) o presente algún problema(0).

Para obtener una evaluación más objetiva, se realiza dos veces: la primera, al minuto de nacer; y la segunda cinco minutos después, cuando el bebé ha superado el shock del parto.

Si la suma de las puntuaciones es de 8 a 10, significa que el niño está en perfectas condiciones. En determinadas ocasiones, la primera vez da un resultado muy bajo; pero una puntuación alta en la segunda confirma que la reanimación ha sido un éxito. Los resultados se anotan en la ficha neonatal, que formará parte de la historia clínica del bebé.

El test, que debe su nombre a la doctora americana Virginia Apgar, da las pautas para tomar o no determinadas medidas, como la incubadora o la respiración asistida, que aseguren la vida del recién nacido. Si la calificación es inferior a 6, el pequeño necesitará reanimación enérgica y una vigilancia especial.

En el intervalo de ambos tests, o a continuación, el pediatra o la enfermera realizan una rápida revisión al bebé (cabeza, abdomen, genitales…) para comprobar que no existen malformaciones, y lo trasladan a una zona especial de la sala de partos aclimatada y esterilizada. Allí, el personal médico le cura el ombligo, determina su grupo sanguíneo, lo limpia, pesa y mide, y toma nota de su perímetro craneal con el fin de establecer si es normal respecto de su edad gestacional.

Escrito por | 10 de febrero de 2011 con 0 comentarios.
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