Segundo hijo, peor embarazo y mejor parto

Hay mujeres que opinan que su segundo embarazo resultó físicamente más pesado que el primero. Siendo peor cuanto más pequeño era el hijo mayor. Sin embargo, todas coinciden en que no se les da tanta importancia a los cambios físicos, puesto que ya no son desconocidos. Se tiene menos tiempo para descansar, pues ya antes de anunciar al mayor la llegada del hermanito, parece que un sexto sentido le avisa a aquél la “competencia” que se avecina y, de repente, se vuelve más bebé, se pone mimoso y no se despega de mamá ni a sol ni a sombra.

Esto hace que reposar con las piernas en alto sea poco menos que imposible, así como dormir una tranquila siesta. El mayor estrés puede provocar que en el segundo hijo aumenten los mareos. Otra cuestión que caracteriza los segundos embarazos es que los movimientos del bebé se notan mucho más que en el primero. En general, las mujeres suelen tener ya menos miedos y se encuentran emocionalmente más estables que la primera vez. Tienen más confianza en sí mismas, pues saben que ya han parido y que todo ha salido bien, y lo toman con más calma.

Y si el segundo embarazo resulta físicamente más cansador, el parto, por el contrario, casi siempre es mejor y más rápido. El cuello de la matriz de una mujer que está esperando su segundo hijo no se comporta igual que durante el primer embarazo. Se abre y se borra simultáneamente; y puede ser que ya esté uno o dos centímetros abierto semanas antes del parto, sin que el bebé corra riesgo alguno. Por otra parte, la mamá que espera el segundo, por lo general sabe reconocer la inminencia del nacimiento. La segunda vez las mujeres se muestran más seguras de sí mismas y colaboran más con el obstetra y la partera.

Escrito por | 6 de julio de 2012 con 0 comentarios.
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