Sueños y pesadillas del niño

Al igual que los adultos los niños sueñan cosas agradables y desagradables y, como los mayores, el sueño es un lenguaje interesante de comprender. Ellos representan un contenido manifiesto y otro latente. El primero es el texto del sueño tal como aparece, puede ser lógico o ilógico para nuestra comprensión.  El contenido latente es lo que el sueño cuenta de nuestro mundo inconsciente; para llegar a ese mundo hay que realizar un proceso de desciframiento que a veces es sencillo y otras muy complejo.

Los sueños pueden tener “restos diurnos” o sea cosas que nos pasaron durante el día, o no tomar nada de lo que nos sucedió durante la vigilia. También, como vemos en muchas ocasiones, encierran deseos próximos a concretarse, como es el caso del niño que al día siguiente sale de excursión y sueña durante toda la noche que la está realizando.

Los mecanismos puestos en juego para la construcción del sueño son iguales en niños y en adultos. Habrá entonces sueños “lindos y feos”. Mención aparte merecen los sueños que devienen en “terrores nocturnos”. En ellos el niño llora con desesperación y angustia, con los ojos desmesuradamente abiertos y sentado en la cama. Llama a sus padres y resulta difícil sacarlo del sueño y tranquilizarlo. Si esta situación se repite, es importante conversarlo con el pediatra para saber qué conducta seguir.

Escrito por | 3 de noviembre de 2011 con 0 comentarios.
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