Motivos para practicar una cesárea

En algunos países las cesáreas están muy cuestionadas. Se han vuelto moneda corriente y es sabido que los médicos las realizan sólo porque cobrarán más dinero por la intervención. Sin embargo, en muchos otros casos realizar una cesárea es la mejor alternativa para preservar la salud de la madre y del bebé.

Las cesáreas se programan en aquéllos casos en los que el bebé se encuentra en una mala posición, ya sea sentado o en situación transversal y sin perspectivas de una rotación. También si se trata de un embarazo múltiple y en donde los bebés tienen posiciones peligrosas para un parto natural.

También son recomendables si la madre sufre de herpes genital pues este tipo de parto evitará el contagio del bebé. También si la madre sufre de placenta previa pues entonces la salida del bebé se encuentra bloqueda.

Otros casos en los que se realizan cesáreas son cuando existen cirugías uterinas previas de cesáreas anteriores o bien si se han tenido miomectomías pues un parto natural podría provocar que la cicatriz en el útero se rompa. También si el bebé es demasiado grande y si se detecta sufrimiento fetal, es decir que bajan los latidos del bebé.

Vía: Babysitio

Escrito por | 31 de marzo de 2014 | 0 comentarios
Embarazo y Parto.

Cuando el bebé viene de nalgas

Aproximadamente el 96  por ciento de los bebés está colocado boca abajo cuando la gestación llega a su término. Pero el 4 por ciento restante se queda sentado en el útero de la madre, posición que se conoce como presentación podálica o de nalgas. En estas condiciones, el parto vaginal resulta complicado y peligroso: al ser la parte inferior del cuerpo del bebé (más blandita y flexible) la que va a abrir paso al resto, la cabeza puede quedar encajada a medio camino, lo cual puede originar graves daños cerebrales en el feto y, en el peor de  los casos, la muerte.

Con el fin de evitar riesgos, hoy en día las presentaciones de nalgas terminan mayoritariamente en cesárea. Es más: el número de intervenciones quirúrgicas motivadas por esta causa se ha incrementado mucho en los últimos años. Este es el argumento principal que  ha hecho resurgir una antigua maniobra obstétrica, mediante la cual se intenta modificar la posición desfavorable del bebé y posibilitar así un parto natural.

La versión externa del feto, éste es el nombre que le dan los médicos, consiste en girar el cuerpo del bebé 180 grados sobre su eje longitudinal, y así transformar una presentación podálica en una cefálica (cabeza abajo). La operación, que se realiza presionando con las manos sobre el abdomen de la embarazada, tiene siglos de antigüedad y todavía a comienzos de éste seguía haciéndose a menudo. Los que hoy la practican han introducido cambios con el objeto de hacerla más segura. Con todo, hay que decir que cuenta con muchos más detractores que adeptos.

Escrito por | 9 de marzo de 2012 | 0 comentarios
Embarazo y Parto.

Métodos para ayudar en partos difíciles

El parto constituye un corto pero dificultoso viaje hacia la vida, y aunque el organismo femenino está capacitado para su desarrollo natural, existen circunstancias en las que el obstetra debe ayudar a la naturaleza para que el niño nazca en las mejores condiciones posibles. Para que el parto se produzca de forma natural o eutócica es imprescindible la normalidad, la integridad y el buen funcionamiento de las contracciones, del canal del parto y del niño. Cuando se produce algún fallo en cualquiera de estos puntos, da lugar a un parto distócito y es ahí donde el especialista debe intervenir.

A lo largo de la historia se han utilizado múltiples intervenciones ; instrumentos para solventar los partos difíciles, pero en la actualidad han quedado básicamente reducidas a cuatro.

La ventosa, como su nombre indica, es un aparato que actúa a modo de ventosa sobre la cabeza fetal. Su principal ventaja estriba en que puede ser aplicada sin anestesia general. Entre sus inconvenientes cabe destacar el que no se puede utilizar en los partos prematuros, cuando existe un sufrimiento fetal agudo o cuando se necesita una tracción enérgica y rotación fetal.

El fórceps es el instrumento principal de la obstetricia clásica. La mala prensa de la que ha gozado entre las mujeres se debía a la aplicación de los fórceps altos, hoy completamente desterrados.

La espátula es en realidad un recurso intermedio entre la ventosa y el fórceps, pero que no puede sustituir completamente a ninguno de los dos. Son dos cucharones alargados con un mango cada uno y que, a diferencia del fórceps, no se articulan. Su principal desventaja son las lesiones vaginales que producen, aunque suele ser de poca importancia.

La cesárea es una intervención quirúrgica donde el feto es extraído a través del abdomen materno. Esta intervención es muy antigua, y en la actualidad es un procedimiento seguro para la madre y el niño. Así pues, aunque existen varios métodos para acabar el parto, la forma y manera de terminarlo dependerá de las necesidades de cada caso, estando todos encaminados al mejor nacimiento del niño con el mínimo riesgo para la madre.

Escrito por | 6 de diciembre de 2011 | 0 comentarios
Parto.

Embarazo después de una cesárea

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el intervalo de un embarazo a otro (espacio intergenésico) no sea menor de un año. Este es un consejo general y no quiere decir que las mujeres que queden encinta antes vayan a tener complicaciones graves.

Las embarazadas que han pasado por un cesárea suelen preguntarse si su próximo hijo nacerá también con una intervención quirúrgica. No necesariamente; sólo habría que practicarla si la causa de la primera se repitiera en este embarazo o la cesárea previa hubiese cicatrizado con defectos. Esto es, será imprescindible si la pelvis es estrecha y el bebé tiene un tamaño normal o grande.

Pero, alrededor del 50 por ciento de las madres que han tenido cesárea pueden dar a luz por vía vaginal sin problemas. Entre la incisión vertical y la horizontal de la piel existen diferencias: la vertical se ve más y se asocia más frecuentemente al riesgo de una eventración posoperatoria. El corte del útero se hace en sentido transversal, sea cual sea la incisión de la piel.

Desde el punto de vista social-familiar, también es ideal que los niños nazcan con uno a un año y medio de diferencia, como mínimo, a fin de que las cosas sean más llevaderas para mamá y papá. Dos años es aún mejor: el más grande ya controla esfínteres, come solo y entiende correctamente todo tipo de indicaciones adecuadas a su edad.

Escrito por | 22 de noviembre de 2011 | 0 comentarios
Concepción y Embarazo.

Cesárea y anestesia en el parto

• La cesárea es un intervención bastante habitual en obstetricia. Es difícil dar la tasa media de partos por cesárea. Puede variar mucho de un centro a otro. Algunos ginecólogos prefieren dar la oportunidad de que el parto se haga por vía vaginal aunque sea algo más largo y costoso. Otros recurren a la operación al primer indicio de complicaciones por considerar que de esta manera, protegen mejor la salud del bebé y la de su madre. En cualquier caso, su frecuencia oscila entre el 10 y el 25%.

• La mayoría de las cesáreas son programadas, ya que las causas se han detectado antes del parto: posición inadecuada del feto, enfermedad materna, características de su pelvis, parto gemelar, etc. En otros casos y especialmente cuando se presenta sufrimiento fetal, la cesárea tiene carácter de urgencia. Cualquier embarazada debe tenerlo en mente y estar preparada para esta eventualidad.

• La tensión muscular que provoca el miedo aumenta la sensación dolorosa y dificulta la dilatación del cuello uterino.

• Una parturienta puede perder el control sobre sus emociones al sentir miedo y dolor. Pierde confianza en sí misma hasta convencerse de que no va a ser capaz de aguantar el parto.

• No hay que sentirse avergonzada o culpable por haber dado a luz bajo anestesia. Queda por demostrar que una madre que ha parido con dolor sea mejor madre.

• La anestesia peridural es responsable de que la tasa de nacimientos con fórceps haya subido. Se debe a que bajo anestesia, los pujos de la mujer pierden eficacia. El uso de los fórceps no entraña peligro alguno cuando se aplican en el último tramo del parto.

Escrito por | 17 de julio de 2011 | 0 comentarios
Parto.

El parto por cesárea

Por operación cesárea se entiende la extracción del feto por vía transabdominal y mediante intervención quirúrgica, en vez de seguir el curso normal a través del canal del parto. La operación cesárea se remonta a la antigüedad y, al parecer, los egipcios ya la practicaban.

En su «Historia Natural», Plinio afirma que los niños que habían costado la vida de la madre crecían después bajo los auspicios de un feliz destino, y recuerda a Escipión el Africano y al primero de los Césares, que nacieron gracias a la incisión del abdomen materno.

Actualmente se practican dos tipos de cesárea:

Cesárea e histerectomía: es una eventualidad muy rara. En los casos en que ello es necesario, se procede a la ablación del útero después de la extracción del feto.

Conservadora: es la habitual y consiste en la incisión de las paredes abdominales hasta llegar al peritoneo. Éste se incide también y se alcanza el útero, en el que se practica otra incisión en su segmento inferior. A través de esta abertura es extraído el feto.

Hasta la aparición de las sulfamidas (1936), la cesárea era una intervención limitada a pocas indicaciones obstétricas a causa de la elevadísima mortalidad y morbilidad que la caracterizaba. Después de la invención de los antibióticos, la difusión de esta intervención quirúrgica ha alcanzado un nivel notable y se ha visto favorecida, aparte de la posibilidad de emplear una gama de antibióticos cada vez más vasta y poderosa, por otros factores (modernas técnicas de anestesia y de reanimación, disponibilidad de grandes cantidades de hormonas oxitóxicas, etcétera).

Las indicaciones para la operación cesárea se han hecho cada vez más numerosas y han sustituido con éxito a muchas de las clásicas y traumatizantes operaciones obstétricas. La mortalidad es actualmente muy reducida (0,2 %) y no supera a la de los partos normales.

Escrito por | 11 de julio de 2011 | 0 comentarios
Parto.

Cesárea y efectos del miedo en el parto

• La cesárea es un intervención bastante habitual en obstetricia. Es difícil dar la tasa media de partos por cesárea. Puede variar mucho de un centro a otro. Algunos ginecólogos prefieren dar la oportunidad de que el parto se haga por vía vaginal aunque sea algo más largo y costoso. Otros recurren a la operación al primer indicio de complicaciones por considerar que de esta manera, protegen mejor la salud del bebé y la de su madre. En cualquier caso, su frecuencia oscila entre el 10 y el 25%.

• La mayoría de las cesáreas son programadas, ya que las causas se han detectado antes del parto: posición inadecuada del feto, enfermedad materna, características de su pelvis, parto gemelar, etc. En otros casos y especialmente cuando se presenta sufrimiento fetal, la cesárea tiene carácter de urgencia. Cualquier embarazada debe tenerlo en mente y estar preparada para esta eventualidad.

• La tensión muscular que provoca el miedo aumenta la sensación dolorosa y dificulta la dilatación del cuello uterino.

• Una parturienta puede perder el control sobre sus emociones al sentir miedo y dolor. Pierde confianza en sí misma hasta convencerse de que no va a ser capaz de aguantar el parto.

• No hay que sentirse avergonzada o culpable por haber dado a luz bajo anestesia. Queda por demostrar que una madre que ha parido con dolor sea mejor madre.

• La anestesia peridural es responsable de que la tasa de nacimientos con fórceps haya subido. Se debe a que bajo anestesia, los pujos de la mujer pierden eficacia. El uso de los fórceps no entraña peligro alguno cuando se aplican en el último tramo del parto.

Escrito por | 22 de junio de 2011 | 0 comentarios
Parto.

Parto natural o cesárea

Quizás el concepto más importante que pretende transmitir esta nota sea que tanto la cesárea como el parto normal o el uso de fórceps no son buenos ni malos de por sí. No se puede concebir la idea de que una persona o un profesional prefiera determinado tipo de parto sin haber motivos justificados. No se admite ni tiene sentido que una mujer diga, por ejemplo, prefiero una cesárea porque duele menos. Cada una de las alternativas nombradas son excelentes siempre y cuando respondan a una indicación precisa y sean efectuadas con la técnica adecuada y el especialista autorizado. Quien conoce las indicaciones es el obstetra y sólo él es quien puede evaluar en cada caso lo más conveniente
para su paciente y para el bebé.

De parte de la embarazada, lo fundamental es la confianza en el equipo que la va a asistir. El conocido y simple hecho de que un paciente mejora con la simple visita al médico, radica en que ha depositado el problema que lo aquejaba en el profesional idóneo y responsable. Luego sólo le quedará cumplir con las indicaciones y esperar la evolución favorable de su enfermedad.

Muy triste es la situación de aquellos pacientes que, además de sobrellevar la patología que los aqueja, dudan de las indicaciones del profesional y pretenden sin elementos técnicos participar en la elección de una estrategia de tratamiento.

En el caso de las embarazadas, es habitual que controlen su embarazo durante nueve meses con determinado profesional y, llegado el momento del parto, sea otro el que las asista, cuando lo más indicado para conseguir despejar los miedos e incertidumbres de una gestante sería que el equipo que la asistió previamente y en el que ella  ha depositado su confianza, sea el que actúe también en el momento del parto.

Escrito por | 28 de septiembre de 2010 | 0 comentarios
Parto.

La moda de las cesáreas en España

De acuerdo a los últimos datos confirmados por la OMS (Organización Mundial de la Salud) en el último Congreso Global de Ginecología y Obstetricia, realizado en Barcelona, el 5% de las cesáreas realizadas en España podrían evitarse para así no poner en riesgo a la madre.

De acuerdo a lo expuesto, el número de cesáreas en España supera el promedio y así es como si del total de partos se estima que entre un 15 y un 20% terminan en cesárea, en el país la cifra alcanza al 25%. En las clínicas privadas incluso llega al 29%.

Según se explica, parte de esta situación se relaciona con la creencia de que una cesárea es algo muy sencillo y no una operación quirúrgica que implica ciertos riesgos. La cesárea puede generar “lesiones en los órganos vecinos, hemorragias, infecciones, lesiones en el feto, bebés con problemas respiratorios, infecciones fetales, problemas de lactancia y complicaciones en futuros partos por inserción anómala de la placenta”. Si bien las complicaciones tienen un bajo porcentaje no hay que desestimar la situación y elegir esta opción de parto por simple comodidad.

Vía: La Vanguardia

Escrito por | 27 de septiembre de 2010 | 0 comentarios
Parto.

El riesgo de tener varias cesáreas

¿Si tengo otro hijo, me tendrán  que hacer otra cesárea?

Con respecto a la probabilidad de afrontar otra cesárea en una próxima gestación, la misma depende de la causa que motivó la primera. Si el motivo de la primer cesárea es inmodificable (por ejemplo, estrechez pelviana) generalmente habrá que proceder a una cesárea en los embarazos siguientes. Si en cambio la causa de la primera cesárea fue relativa -por ejemplo, el bebé estaba ubicado en la zona pelviana (de cola) si en un nuevo embarazo el feto se coloca de cabeza y el parto evoluciona favorablemente es posible intentar el parto por vía vaginal. Esto sucederá siempre que hayan pasado más de dos años desde la cesárea anterior; de lo contrario habría demasiado peligro de ruptura uterina.

A las mujeres se íes aconseja no someterse a más de tres cesáreas. Si bien hay casos   de madres que tuvieron más de tres hijos por esta vía y pese a que los resultados para la madre y el niño fueron buenos, no podemos dejar de destacar el gran riesgo corrido por ambos dada la eventualidad de la ruptura de la zona cicatrizal del útero, seguida de  una importante hemorragia interna, del peligro de muerte fetal y hasta de la probabilidad de tener que proceder a una histerectomía (extracción total del útero) para poder cohibir la hemorragia.

Escrito por | 27 de septiembre de 2010 | 0 comentarios
Embarazo y Parto.

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