Cirugía prenatal para la espina bífida

Hemos hablado en crecebebe del problema de la espina bífida en el bebé y la importancia del ácido fólico al respecto, así de como tratarla luego de que el bebé ha nacido, pero recientemente  se ha indicado que la mejor forma de subsanar este problema es hacerlo dentro del útero materno.

Para ello se realiza un cirugía, que debe ser antes de la semana 26 de embarazo, resultando sumamente satisfactoria. Las comparaciones entre aquellos niños operados antes de nacer y quienes fueron operados tras el parto muestra excelentes resultados de realizar la cirugía prenatal. Los estudios se han realizado desde el año 2003 y ha quedado en evidencia que es la mejor solución a la mal formación de espina bifida, por lo que ya no se esperará al nacimiento para realizarla.

Debemos insistir en que para evitar el hecho de que el bebé desarrolle este problema basta con tomar ácido fólico por lo menos en los primeros meses del embarazo, si es posible antes de la concepción.

Escrito por | 15 de febrero de 2011 | 0 comentarios
Salud.

Operar antes de nacer

La llamada cirugía intrauterina o prenatal arroja un rayo de esperanza ante muchos problemas que eventualmente se presentan durante el embarazo. Hasta ahora, las intervenciones son sólo transitorias; deben complementarse luego del nacimiento. En un futuro no muy lejano será factible corregir cualquier defecto durante la gestación.

En el futuro será posible corregir muchos defectos fetales durante el embarazo, ya que el bebé tiene una sorprendente capacidad de recuperación.

Un bebé al que se le ha realizado una operación intrauterina nacerá casi sin huellas de esa intervención. Debido a la gran capacidad de curación del feto, es, en principio, el momento ideal para la cirugía reconstructiva de numerosas malformaciones, entre ellas, por ejemplo, el labio leporino.

La mayoría de las intervenciones que se realizan son de tipo diagnóstico, o de las consideradas “cirugía menor”, cerrada. Las operaciones “a cielo abierto” aún están dentro del campo experimental, pero día a día se progresa hacia su generalización.

Hasta ahora son pocas las operaciones realizadas con el abdomen abierto.  Debe tenerse en cuenta que son una infinita minoría los embarazos en los que sería de utilidad esta terapéutica. Esto hace difícil adquirir la experiencia necesaria. Por ahora se están desarrollando numerosas investigaciones animales en países como los Estados Unidos, Francia, Alemania e Inglaterra.

En los Estados Unidos, se han autorizado pocos casos en los que, de no operarse, el feto no podía sobrevivir.Se ha corregido con éxito varias hernias diafragmáticas. En algunos casos, se trata de intervenciones transitorias que deben complementarse con otras operaciones de tipo definitivo luego del nacimiento.

Otra de  las intervenciones llevadas a cabo han consistido en transfusiones de sangre intrauterinas. Las dos técnicas empleadas consisten en la transfusión al abdomen del bebé o directamente al cordón umbilical. Son procedimientos que se realizan mediante punciones guiadas por la ecografía.

También se  ha efectuado la corrección de obstrucciones de la uretra mediante mínimas incisiones en el abdomen materno bajo control ecográfico. Este tipo de intervenciones, más cruentas que las transfusiones, requieren anestesia general, que puede ser administrada sin inconvenientes para la madre o el feto. Es promisorio el futuro de los transplantes de tejidos por vía de “transfusiones” especiales.

Escrito por | 19 de mayo de 2010 | 0 comentarios
Embarazo y Salud.