La ropa de la mamá y el bebé

Después del parto su cuerpo cambió y usted encuentra que nada le queda bien. Entonces, si va a comprar ropa nueva tenga en cuenta lo siguiente.

Asegúrese de que sea lavable y que tenga bolsillos para poner las toallitas de tela o papel con las que limpiará la saliva del bebé.

Trate de comprar estampados oscuros que ocultarán las manchas de leche derramada o un resto de baba del bebé. Compre suéteres tejidos que se adaptarán mejor a su físico después del amamantamiento, las remeras le quedarán demasiado holgadas después.

Lo importante en el cuidado de la ropa del bebé es lo siguiente: para evitar sarpullidos trate de no lavar la ropa con detergentes, que son abrasivos, use un jabón y enjuague con vinagre blanco en el agua del segundo enjuague para quitar todo resto de jabón y agregue 1/3 de taza de bicarbonato de sodio en el último enjuague para que la ropa del bebé tenga olor fresco. Además, tome la costumbre de lavar el juguete preferido a menudo para evitar que el pequeño se enamore del olor y después no lo pueda lavar.

Escrito por | 9 de junio de 2012 | 0 comentarios
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Ejercicios después del parto

Gimnasia de abdominales

Acostada boca arriba, con las piernas y brazos levantados y relajados, hay que mantener una respiración profunda y tranquila. Se debe permanecer así unos cinco minutos y repetir tres veces para activar la circulación sanguínea.

Para tensar los músculos

En esta postura, apretar el pubis contra el suelo y contraer la musculatura pélvica. Al inspirar, relajarla. ¡Cuidado! También se tensan los abdominales. Antes de practicar este ejercicio, consulta a tu obstetra.

Un ejercicio para hacer 30 veces al día

Se trata del ejercicio de Kegel Consiste en contraer la musculatura del periné durante unos cinco segundos y, a continuación, relajarla.

Fortalece y da elasticidad

Con la espalda bien recta, hay que inclinarse lentamente hacia atrás y, después, soltar las manos y levantar los brazos. Mejor hacerlo sobre una colchoneta. Al ser un ejercicio de abdominales, no debe practicarse hasta que el suelo de la pelvis esté recuperado.

Escrito por | 15 de mayo de 2012 | 0 comentarios
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La línea alba y la cintura después del parto

¿Qué es la línea alba?

En el embarazo se producen cambios en la pigmentación de la piel por acción de las hormonas. Distintas zonas del cuerpo se oscurecen, a veces, en forma llamativa: pezones, areolas, lunares, pecas, etc. Asimismo, en el abdomen puede aparecer una raya oscura vertical, que va desde el ombligo hasta el nacimiento del vello púbico. Recibe el nombre de línea alba y no necesita ningún tipo de atención o cuidado. La mayor parte de las coloraciones anómalas (.incluida esta línea) se desvanecen por completo poco a poco después de dar a luz.

¿Se recupera la cintura?
Después del parto, el vientre no queda inmediatamente chato (para sorpresa de algunas madres). La involución es lenta, pero progresiva, y se debe tener paciencia. Puede pasar mucho tiempo (“nueve meses de embarazo, otros nueve de recuperación” dicen algunos) hasta que la figura vuelva a ser la misma.

Para favorecer el restablecimiento, es fundamental entrenarse: los ejercicios abdominales se pueden iniciar a los siete días del parto, si éste fue vaginal; y al cabo de un mes, en caso de cesárea (la cicatriz externa desaparece en unas tres o seis semanas). La recuperación de la figura será directamente proporcional al aumento de peso experimentado durante el embarazo, así como a los hábitos (vida sedentaria o deportista) de la reciente mamá.

Escrito por | 18 de marzo de 2012 | 0 comentarios
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Problemas al reanudar la vida sexual

Un hecho que puede interferir en la reanudación de las relaciones sexuales en el posparto es la falta de lubricación. Este problema afecta a muchas de las madres que amamantan, y es consecuencia directa de la falta de estrógenos que acompaña a la amenorrea (o ausencia de menstruación) que se produce durante el período de lactancia. Contribuye a ello la influencia de la prolactina, la hormona encargada de estimular la producción de leche.

La sequedad vaginal, que también pueden sufrir las mujeres que no dan el pecho en tanto no tienen su primera menstruación (en torno a los 40 días después del parto), puede hacer que la penetración resulte muy doloroso. Mientras no se proceda al destete y/o no se reanuden los ciclos menstruales, se la puede combatir con la utilización de lubricantes específicos (de venta en farmacias).

El malestar físico, lógico hasta que la mujer se recupera del todo, a menudo provoca que los primeros contactos sexuales se pospongan, o no sean tan frecuentes como antes de tener al bebé. El cansancio, la falta de tiempo libre, la alteración de rutinas, la preocupación por las nuevas responsabilidades y todo lo que suele acompañar la llegada de un hijo son elementos que tampoco favorecen el despertar de la libido.

Escrito por | 16 de febrero de 2012 | 0 comentarios
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Primeras relaciones después del parto

Algunas madres coinciden en que las primeras relaciones después del nacimiento del bebé no son  como las de antes. En parte esto puede estar motivado por las transformaciones  físicas inevitables que sufre el cuerpo femenino como consecuencia  del parto. La vagina, en concreto, es un órgano que debe ensancharse al máximo para permitir la salida al exterior del bebé, cuya cabecita suele medir entre nueve y diez centímetros de diámetro.

Después de dar a luz, las paredes vaginales quedan más distendidas, algo que puede dar lugar a que las sensaciones durante el coito sean distintas y de una menor intensidad.

Si se ha sufrido una incisión en el periné, la cicatriz puede constituir un obstáculo al hacer el amor. De tal forma que, aun después de la caída de los puntos, la mujer puede seguir sintiendo dolor en esa zona al realizar el coito. Uno de los factores que contribuyen a que esto sea así es el tipo de corte practicado. El mediolateral, precisamente el más empleado por su seguridad (no sigue abriéndose), sin embargo, es el que ocasiona más molestias.

Un bebé grande, un desgarro perinal durante el período expulsivo o una infección en la herida son algunas de las situaciones que dificultan el proceso de cicatrización de la episiotomía y, por lo tanto, pueden prolongar el malestar más de lo habitual. En cualquier caso, lo normal es que el dolor remita con el tiempo. Si persiste dos o tres semanas después del fin de la cuarentena o es muy intenso, conviene acudir al especialista.

Escrito por | 10 de febrero de 2012 | 0 comentarios
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La panza después del parto

En realidad, todos los cambios que se producen después del parto ayudan a la madre. Pero el más ansiosamente esperado por ella suele ser el de recuperar su vientre plano. Basta ver el gesto que todas las recién estrenadas madres repiten una y otra vez en las primeras horas después del alumbramiento: con una mano acarician al bebé y con la otra recorren el abdomen en toda su extensión. La piel y el tejido conjuntivo tuvieron que ceder tanto durante el embarazo que tardan en volver a adaptarse a las nuevas circunstancias. Esto es lógico, pero cuesta acostumbrarse.

Actualmente, en las maternidades suelen permitir que las madres se levanten antes de dejar la sala de partos para ver su estado físico y también porque, al estar de pie, la herida producida en la pared de la matriz deja de sangrar antes. Este primer paseo queda grabado en sus memorias. Ya acabó todo. Mientras los padres, entusiasmados, no dejan de mirar al recién nacido, la mamá también es atentamente observada.

El personal que la ha ayudado en el parto vigila que su organismo funcione con total normalidad. Se trata de comprobar si sangra más de la cuenta, si la hemorragia disminuye con normalidad y si la placenta se ha desprendido limpiamente, sin dejar restos dentro del útero.

Escrito por | 31 de octubre de 2011 | 0 comentarios
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Hormonas para recuperarse después del parto

En torno al alumbramiento, palabra que se utiliza más como sinónimo de parto y que en realidad se refiere a la expulsión de la placenta, se producen otros dos asombrosos procesos. Uno. en relación con la comilón de la sangre. Durante el embarazo, el fluido sanguíneo se hace más acuoso para prevenir riesgos peligrosos como podría ser una trombosis. Pero a medida que se acoca la fecha del nacimiento, su capacidad de coagulación va mejorando. Es una sabia medida para evitar que el desprendimiento de la placenta (que deja una herida abierta en la pared del útero) produzca una hemorragia.

El otro fenómeno tiene que ver con el útero. Cuando el niño abandona la matriz, ésta, que tiene unos músculos tan flexibles como una espiral, se encoge automáticamente hasta tener un tamaño aproximado de un coco. Así, los tejidos heridos se cierran, dejan de sangrar y cicatrizan prácticamente solos.

Según los científicos, una vez que el pequeño ha salido del útero, las hormonas que el organismo había producido para ayudar al desarrollo del feto son una especie de inyección de energía para la madre. Y por muy abatida que se haya sentido en la sala de partos, está perfectamente preparada física y psíquicamente para atender al bebé como él necesita.

Escrito por | 30 de octubre de 2011 | 0 comentarios
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El peso después del parto

Inmediatamente después del alumbramiento, la madre pesa unos siete kilos menos que antes. Se ha desembarazado, nunca mejor dicho, de los aproximadmente tres kilos y medio que suele pesar el recién nacido, del kilo y medio de placenta y de los tres kilos del líquido amniótico. Y eso no sólo supone sentirse más ligera. También es un gran alivio para su metabolismo.

Por otro lado, durante el embarazo se había puesto en circulación un litro y medio de sangre más que antes. La madre tenía siete litros en vez de cinco y medio y cuando acaba la gestación, ese flujo excedente pasa a estar disponible para mejorar el riego de todo el cuerpo. Resulta expresado coloquialmente, un masaje muy estimulante y beneficioso para lo órganos internos en las horas siguiente al parto. Para ellos ha supuesto un gran esfuerzo.

El bebé también pone su grano de arena para ayudar físicamente a la mamá. En muchas clínicas las parteras lo animan a mamar a poco de nacer, con el fin de estimular la formación de la hormona oxitocina en el organismo materno. Esta hormona, que provoca contracciones en el útero, facilita el desprendimiento de la placenta. Un fenómeno que no siempre se produce en forma espontánea y que pone punto final al parto.

Escrito por | 29 de octubre de 2011 | 0 comentarios
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Primer semana después del parto


LA REGRESIÓN UTERINA

Durante el embarazo, el útero había alcanzado un volumen treinta o cuarenta veces superior al inicial. Al salir el feto y las membranas placentarias tiene el tamaño que tenía a los cuatro o cinco meses. Después empieza a reducirse gradualmente y este retorno a la normalidad va acompañado por pérdidas de sangre debidas a la vasta herida producida por la placenta, las cuales van reduciéndose a medida que la herida cicatriza.

LA SUBIDA DE LA LECHE

El primer líquido que se le ofrece al recién nacido no es leche, sino calostro, un líquido viscoso de color amarillento que contiene muchas sales y proteínas y pocos azúcares, con un elevado poder nutritivo y de acción laxante para el bebé. La verdadera función láctea se iniciará al tercer o cuarto día con la subida de la leche. Los senos se hinchan con una tensión inicialmente dolorosa, debida a la afluencia de sangre a las glándulas, que se disponen a iniciar su verdadero trabajo, y comienza entonces la lactancia.

La puérpera acercará el pequeño al pecho, a intervalos no inferiores a las cuatro horas, alimentándolo con ambos pechos, con una duración máxima de cinco minutos para cada pecho. De este modo, especialmente en la primípara, se evitará la maceración del pezón y la formación de grietas, como ocurriría si se utilizara un solo pecho.

Escrito por | 7 de julio de 2011 | 0 comentarios
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Medidas higiénicas durante el puerperio

El puerperio —del latín puer (niño) y parere (generar)— se inicia después de la expulsión de la placenta y dura de seis a ocho semanas. El puerperio está caracterizado por fenómenos que conducen a la regresión fisiológica de aquellos órganos sometidos, durante el embarazo, a una progresiva evolución, exceptuando las mamas, que precisamente en este período inician su fase de mayor actividad.

MEDIDAS HIGIÉNICAS

1) El ambiente en que viva la puérpera deberá estar a una temperatura adecuada, con luz discreta y máxima tranquilidad.

2) Se fajará el vientre para que los músculos de esta región recuperen su tono.

3) Las mamas deben estar sostenidas, pero no comprimidas, por el sostén, con el fin de permitir una circulación sanguínea normal. Antes y después de las tetadas, las mamas deberán ser lavadas con una solución de ácido bórico al 5 %.

4) La piel será objeto de particular limpieza y se tratará con sustancias absorbentes, con el fin de recibir la gran eliminación de agua que tiene lugar en este período.

Escrito por | 7 de julio de 2011 | 0 comentarios
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