Citomegalovirus durante el embarazo

Conocida desde la década del 50, la enfermedad causada por este virus, perteneciente a la familia de los herpes virus, es la causa más frecuente, en su infección congénita, de sordera y retraso mental en los Estados Unidos. Enfermedad vinculada a la pobreza y la falta de educación, se transmite principalmente por vía sexual. El bebé puede afectarse en el caso de una infección aguda o en el de una reinfección en una mujer que lo presenta en forma crónica.

El diagnóstico puede hacerse mediante la observación de las lesiones o la investigación de anticuerpos en la sangre. La enfermedad aguda en la madre produce síntomas compatibles con una gripe: fiebre, faringitis, adenomegalias (ganglios inflamados), y una erupción parecida a la de la rubéola.

El bebé puede controlarse por ecografía. En caso de haberse infectado, puede haber retraso de crecimiento, mucho o poco líquido amniótico, alteraciones cerebrales, alteraciones en el hígado, poco desarrollo (tamaño I de la cabeza, derrame pericárdico y/o arritmias cardíacas.

Existe la posibilidad de que, durante la lactancia, la madre transmita el virus a un niño que pudo nacer sin afectarse pero, en ese caso, la severidad es mucho menor. Lamentablemente no existe tratamiento alguno para esta enfermedad que pueda emplearse durante el embarazo. En la actualidad, de ninguna manera está justificada la cesárea como procedimiento para disminuir el riesgo de la enfermedad sobre el chiquito. El sexo seguro, dentro de una pareja sana, estable y confiable, es la única arma con que contamos en la actualidad.

Escrito por | 16 de julio de 2012 | 0 comentarios
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Los productos light durante el embarazo

Si aceptamos que la naturaleza ha programado a su criatura femenina para que se reproduzca el máximo posible, vemos en la reproducción continua la prevención natural de la anemia. Como es difícil en el contexto actual seguir estos lineamientos biológicos, parece más práctico aumentar la ingesta de hierro con la alimentación.

Sin embargo, los hábitos nutricionales son difíciles de modificar, y nuestras jovencitas han emergido a la edad reproductora en la cultura “ligth“, lo que provoca un déficit crónico de hierro al llegar a la gestación.

Existen, además, otras formas de anemia, pero también relacionadas con la alimentación. La deficiencia de una sustancia que interviene en la maduración celular (ácido fólico) y también, la carencia de la vitamina B12. Ambas constituyen otra variante, aunque menos frecuente, de esta enfermedad que puede amenazar el curso del embarazo.

Las anemias que se presentan como consecuencia de la destrucción exagerada (anormal) de los glóbulos rojos son de muy escasa frecuencia. El tratamiento exitoso de ellas depende del diagnóstico claro sobre su origen (hereditario, tóxico, infeccioso, medicamentos, etc.).

Escrito por | 26 de junio de 2012 | 0 comentarios
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Causas de anemia en el embarazo

En muchas oportunidades es posible encontrarnos con una anemia real en la embarazada. Esta se configura cuando el número de glóbulos rojos disminuye, ya sea por falta de maduración o por exceso de ruptura.

En el primer caso, encontramos las anemias relacionadas con factores nutricionales y en el segundo, con verdaderas patologías médicas.

Anemia por falta de hierro. Aun en presencia de una cantidad adecuada de glóbulos, éstos son pálidos y pequeños. Se traduce químicamente por una disminución de la hemoglobina a valores menores a 10g.

La cantidad total de hierro en el organismo humano es aproximadamente de 3-4 g: el 70-80 por ciento está contenido en la hemoglobina de los glóbulos rojos. Estos tienen una vida promedio de 120 días; es decir, se están formando y destruyendo constantemente. Su producción depende de la demanda. Existe una hormona encargada de tal función.

Se pierde hierro diariamente a través del tubo digestivo, con la evacuación intestinal y a través de la piel, con la sudoración. Con la orina también se elimina. La sumatoria de estas pérdidas fisiológicas es de alrededor de 1 mg, pero en caso de hemorragia puede aumentar considerablemente.

Una menstruación normal promedio de 30 a 60 mi de sangre lleva implícita una pérdida de 15 a 30 mg de hierro total.

Escrito por | 17 de junio de 2012 | 0 comentarios
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La sangre durante el embarazo

Cuánto aumenta la cantidad de sangre en el embarazo

Depende de varios factores; uno de ellos es el tamaño del bebé: a mayor tamaño, mayor aumento.También varía si es un solo bebé el que se encuentra en el útero; para un feto único se incrementa alrededor de un litro, y sube a un litro y medio si son gemelos.

También varía con el número de partos. En las multíparas el incremento es mayor. Este aumento se inicia a mediados del primer trimestre, llega a su máximo  hacia el final del segundo y comienzos del tercero, para retornar a los valores previos al embarazo seis a ocho semanas después del parto.

Qué dicen los análisis

Aclarar el  significado de ciertos términos nos permitirá comprender mejor el resultado de los análisis. En principio, diremos que la sangre es un tejido, cuyas células están compuestas por:

• eritrocitos (glóbulos rojos). Su función es la de transportar el oxígeno a los tejidos.
• leucocitos (glóbulos blancos). Su función es antiinfecciosa.
• plaquetas, integrantes del proceso de coagulación.

Los tres tipos de células conforman la parte celular de la sangre (hematocrito).
La hemoglobina es una proteína que contiene hierro y que se encuentra dentro de los glóbulos rojos.

Escrito por | 16 de junio de 2012 | 0 comentarios
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¿La varicela de la madre perjudica al bebé?

Las personas que sufren varicela quedan inmunizadas y no vuelven a contraerla. Esto se puede determinar mediante un análisis de sangre. Si la madre no es inmune y contrajera la enfermedad al comienzo del embarazo, el bebé casi por regla general no sufre daño alguno.

Al final del embarazo puede ser peligroso que la madre se contagie porque el recién nacido podría sufrir una forma grave de varicela neonatal. No obstante, si el niño nace cinco días después de que la madre haya contraído la varicela, está relativamente protegido, porque la mujer ya produce y transmite anticuerpos. Por lo tanto, cuando una embarazada enferma al término de la gestación, conviene retrasar el parto unos cinco días.

El bebé puede tener problemas igualmente si su madre sufre la varicela entre el quinto y el décimo día después del parto, pero una vez que el pequeño haya cumplido diez días, el curso de la enfermedad suele ser leve. Si una futura mamá que no tiene anticuerpos contra la varicela ha estado en contacto con un enfermo, se le aplica inmunoglobulina para prevenir y atenuar la enfermedad.

Escrito por | 12 de mayo de 2012 | 0 comentarios
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Las molestias en la panza

¿Es normal sentir molestias en la panza durante el embarazo?

Al principio del embarazo es posible notar tirones, pinchazos o calambres en el abdomen, consecuencias del proceso de estiramiento al que están sometidos los ligamentos que sostienen el útero (en plena fase de crecimiento). Asimismo, es normal sufrir leves contracciones, incluso varias veces en el mismo día (se producen a lo largo de todo el embarazo, aunque suelen ser indoloras y pasar inadvertidas).

El útero puede contraerse también después de haber mantenido relaciones sexuales; a veces, es posible notar cómo la panza se pone dura momentáneamente (después se relaja). Estas “falsas” contracciones son esporádicas y arrítmicas, por lo que no resulta difícil distinguirlas de las del parto. En el último trimestre, sobre todo en el octavo mes, se pueden sentir dolores en la parte inferior de las costillas. Se deben al aumento del tamaño del útero y su expansión hacia el tórax: la presión que ejerce este órgano sobre las costillas flotantes (las últimas) puede dar lugar a molestias en toda esa zona. Para ese entonces, las contracciones se presentarán varias veces al día.

En la semana 36, el feto desciende hacia el interior de la pelvis, preparándose para nacer. Para entonces, la mayoría de los bebés se han colocado ya boca abajo (si se tienen más hijos, el giro puede atrasarse hasta el último momento). Cuando el futuro bebé baja, la panza también desciende, a veces, en forma llamativa. El feto ocupa ahora menos espacio en el abdomen y más en la pelvis, y las consecuencias son muy favorables para la futura madre: los órganos que habían sido desplazados hacia arriba (intestinos, estómago, pulmones, diafragma…) tienen más lugar. Resultado: la respiración mejora y la opresión gástrica disminuye. Se incrementa, en cambio, la presión sobre la vejiga y, con eso, la necesidad de orinar con más frecuencia.

Escrito por | 22 de marzo de 2012 | 0 comentarios
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Acidez y constipación durante el embarazo

A partir del quinto mes de embarazo la progesterona, que relaja todo lo que toca, también hace de las suyas a nivel intestinal. La primera porción del aparato digestivo, el esófago, (que transcurre desde la faringe hasta el estómago) es un actor principal en el teatro de las molestias del embarazo. Su falta de tonicidad permite el reflujo de alimentos y jugos gástricos provenientes del estómago, responsables de esa desagradable sensación de acidez que refieren muchas embarazadas.

El reflujo se facilita, además, porque el útero, crecido, empuja hacia arriba el estómago y lo comprime contra el diafragma. La vesícula biliar también se ve afectada por esta hormona: se contrae mal y elimina deficitariamente el jugo biliar hacia la luz intestinal.

Esta falta de jugo biliar sumada a la relajación del intestino grueso (el colon), que ahora puede distenderse mucho más antes de que aparezca la sensación de evacuación intestinal, son responsables de la tradicional constipación que presenta la mayoría de las embarazadas.
Esta no deberá, en lo posible, contrarrestarse con laxantes y vaselinas, que podrían disminuir la absorción de nutrientes vitales en la luz intestinal. Es preferible, toda vez que sea posible, efectivo y tolerable, administrar cápsulas con jugo biliar natural, a fin de corregir su deficiencia.

Una buena sensación y noticia es que a partir del quinto mes de embarazo el bebé se mueve activamente y puedes sentirlo. Es algo que sólo la mujer embarazada experimenta. Según muchas madres, una de las emociones más perdurables de la vida.

Escrito por | 2 de febrero de 2012 | 0 comentarios
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La anemia durante el embarazo

Durante el embarazo no sólo varía la sangre en volumen y velocidad: su contenido se adapta para favorecer los requerimientos del embarazo. Aumenta la cantidad del plasma, rico en minerales, azúcares, proteínas, grasas, vitaminas y hormonas. Y si bien los glóbulos rojos también aumentan, no lo hacen en la misma proporción, de allí que la anemia (menor concentración de glóbulos rojos en la sangre) sea una condición normal en el embarazo, dentro de ciertos márgenes.

Ocurre que, además, la progesterona dificulta la absorción de ciertos elementos en el intestino materno, entre ellos el hierro y el ácido fólico, ambos esenciales para la producción de una sangre de buena calidad. Es conveniente reforzar la dieta con elementos ricos en estas sustancias, o simplemente administrar suplementos medicamentosos a fin de evitar las anemias severas que son perjudiciales para la marcha del embarazo.

Son los glóbulos rojos los responsables de llevar el oxígeno a todas las células de tu cuerpo y a las de tu bebé. Su carencia, como ocurre en las anemias graves, impacta negativamente en ambos, madre e hijo.

Escrito por | 1 de febrero de 2012 | 0 comentarios
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La respiración durante el embarazo

A partir del quinto mes de embarazo el útero, adentro del abdomen, alcanza la altura de la cicatriz umbilical. Por fuera, la panza ya es harto evidente y comienza a dificultar la visión de tus propios pies. El mayor volumen uterino, sumado a todos los otros cambios del embarazo, es responsable de que, a veces, te falte el aliento.

También, por otros motivos las contracciones musculares y los calambres se hacen más frecuentes. Una dieta rica en magnesio, o bien su suplementación médica, te ayudará a evitar esos molestos síntomas musculares. El mayor peso uterino hace que te eches para atrás, orgullosamente embarazada, a fin de no caerte de narices.

El volumen uterino empuja hacia arriba el músculo diafragma, limitando la expansión de los pulmones durante la inspiración. Estos, para compensar esta dificultad y poder oxigenar la sangre, se expanden lateralmente aumentando la circunferencia torácica 5 a 10 centímetros (según la estatura y constitución física de cada embarazada).

Ahora, al mayor volumen mamario, se suma ese mayor diámetro torácico; por eso es que las blusas no te abotonan y el corpino necesita un segundo aumento de talle. El aire se detiene un poco más en cada movimiento respiratorio, de ahí la frecuente necesidad de suspirar.  Si bien, por lo general, la función respiratoria se compensa y se sobrepone rápidamente, hay un breve período durante el cual se acelera el ritmo pulmonar. Y el aumento del total del volumen aéreo (que es del orden del 20 por ciento) cambia para el resto del embarazo tu forma de respirar. No debes preocuparte: la naturaleza previo esto para beneficio tuyo y del bebé.

Escrito por | 1 de febrero de 2012 | 0 comentarios
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Las hormonas en el primer bimestre de embarazo

Para los demás, el primer bimestre del embarazo,  es un tiempo anónimo. Difícilmente se den cuenta de que estás embarazada, a menos que se lo digas. Los escasos 15 gramos que llega a pesar el feto durante ese período no son suficientes como para que se noten. Sin embargo, cuidado con la dieta, porque no pocas embarazadas, sobre todo aquellas que se salvan de las náuseas y los vómitos, se embarcan de lleno en una carrera por comer más y más calorías. Es entonces cuando no cierran los pantalones ni entran los vestidos de noche. En honor a la verdad, la embarazada no debería haber aumentado de peso a esta altura del embarazo.

De todos modos, las hormonas del embarazo trabajan a todo vapor. Para que el bebé pueda crecer cómodamente, por influencia de la progesterona, el útero ha perdido su forma de pera invertida y ya se parece más a un pequeño melón. Las fibras se han alargado y elastizado para permitir el constante crecimiento del bebé en su interior.

También tus pechos notarán el influjo hormonal: su tamaño aumentará, así como su sensibilidad. Es hora de empezar a usar en forma permanente un corpino que sujete bien el busto, incluso durante el sueño nocturno, a fin de que la piel no sufra el mayor peso de las mamas y disminuya así la posibilidad de que aparezcan las odiosas estrías.

Escrito por | 29 de diciembre de 2011 | 0 comentarios
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