Buena alimentación para los niños

Evidentemente las costumbres y los hábitos del hogar y de las instituciones educativas en cuanto a alimentación de los niños debe planificarse cuidadosamente y acorde a las tareas. Los niños y jóvenes deben desayunar y almorzar todos los días antes de salir de casa. Si se saltea el desayuno y se lo reemplaza con una merienda (colación de la media mañana) se resta una comida importante en el esquema del día.

Hay que recordar que la comida debe de ser variada, para que a través de la alimentación se puedan obtener todos los nutrientes que aportan los alimentos y que requiere el organismo humano.

Es recomendable adoptar una forma positiva de hablar a los niños sobre la alimentación, poniendo énfasis en ofrecerles alimentos beneficiosos, y no tanto en prohibirles los que no son tan convenientes.

En el caso de las viandas es aconsejable conversar con los niños acerca de sus alimentos favoritos; seleccionarlos juntos para asegurar que lo que se envía sea consumido en su totalidad y que se sienta importante y partícipe de su elección.

Muchas veces los padres se sienten mal porque su hijo se levanta tarde y llega al colegio con apenas un desayuno y sin almorzar. Ello interfiere en los procesos de aprendizaje y en su rendimiento en la clase; además su alimentación será deficitaria. Por ello debemos establecer buenos hábitos desde el principio del año, ya que serán más fácilmente aceptados en este periodo.

Escrito por | 17 de octubre de 2011 | 0 comentarios
Niños.

Consejos para padres sobreprotectores

Un niño tiene que estar preparado para su vida futura, ser capaz de adaptarse en sociedad en este complejo mundo. Desafortunadamente, algunos padres se toman demasiado en serio esta tarea o tienen demasiado temor por la seguridad de sus hijos. La sobreprotección de los padres plantea respuestas negativas en el niño: Los padres demasiado estrictos suelen limitar las actividades del niño o mantienen al niño encerrado en casa por temor. El niño puede volverse muy pasivo y frustrado. También se pone en riesgo su autoestima. La protección excesiva puede generar niños excesivamente tímidos. Suelen carecer de confianza en sí mismos ya que nunca se les dio la oportunidad de enfrentarse con el mundo por su cuenta o interactuar con los demás o desarrollar sus habilidades de comunicación. Mientras algunos niños nacen tímidos, otros pueden llegar a ser tímidos, por la sobreprotección de los padres. Los padres que están siempre a la defensiva inculcan miedo al fracaso. Como estos niños siempre están siendo vigilados, no tienen la experiencia suficiente para perseverar cuando están parados sobre sus propios pies. Cuando se enfrentan con dificultades o en un nuevo entorno, son más propensos a fallar debido a sus temores. En el peor de los casos pueden de mayores caer en el consumo de drogas o alcohol.

Hay muchos padres que se dan cuenta a tiempo de que están siendo excesivamente protectores y quieren saber cómo se puede superar este problema. El sólo hecho de darse cuenta puede hacer una gran diferencia. Esto ayudará a cambiar la perspectiva hacia las actividades del niño.

Anima a tu niño a probar algo nuevo. Puedes observarlo pero no detenerlo. Cuando sientas que tu hijo está haciendo algo peligroso, lo mejor es darle una advertencia. Explicarle las repercusiones de lo que está haciendo y cómo le afectará. Esto va a poner al niño en guardia y evitará que se lastime por ejemplo.

Habla desde el corazón con tu hijo, explicándole cuáles son tus temores, te sorprenderá lo comprensivo que el niño puede resultar, y por lo general una vez que sabe a  que tu le temes se mantendrá alejado del peligro.

Ayudalo a identificar el bien del mal, esto le ayudará tomar decisiones maduras y sabias desde muy temprana edad por sí mismo.

Cuando le niegas el permiso para hacer alguna actividad o ir a algún lugar en particular, explícale las razones por las cuales lo haces. La falta de esta explicación puede hacer que el niño malinterprete tus intenciones. Justificando tus acciones le ayudarás a tu niño a entender la verdad detrás de cada prohibición.

Escrito por | 23 de octubre de 2010 | 0 comentarios
Niños y Padres.

Padres sobreprotectores

Los padres deben seguir tres reglas básicas: dar amor, poner limites y dejar ser a sus hijos.
Hay una clase de padres que han olvidado permitir que sus hijos sean ellos mismos. Son aquellos que están constantemente en guardia para proteger a sus hijos de cada golpe, peleando sus batallas, negociando con sus amigos, preocupándose demás por sus calificaciones. Son los que siempre van más allá para proteger a sus hijos y sus intereses.
Ahora, eso es una buena cosa, ¿no? No. Estos padres que están todo el tiempo tratando de proteger a sus niños de situaciones adversas, en cierto modo socavan la confianza de sus hijos. Los errores siguen siendo los más grandes maestros y si no se les permite experimentar y errar, se ven privados de la oportunidad de aprender.
Los niños con padres posesivos o padres demasiado críticos reducen la confianza en ellos mismos y la autoestima. Son niños que luego pueden tener problemas en la toma de decisiones o pueden tener dificultades en el relacionamiento con los demás. Crecerán hasta convertirse en adultos incapaces de responsabilizarse por sus acciones. En personas que pueden ser muy ansiosas o confundirse o deprimirse con facilidad. También pueden resultar demasiado sensibles a la crítica.
Esta generación es una generación mimada. Como padres nos esforzamos por correr a hacer todo lo posible para consentir todos los caprichos y fantasías de nuestros niños. Sirviendoles todo en bandeja les estamos pintando un mundo simplificado y color de rosa que luego no encontraran en la realidad.

Escrito por | 23 de octubre de 2010 | 1 comentario
Niños y Padres.

Los útiles escolares

Los útiles son auxiliares, herramientas que usan maestros y alumnos en la comunidad educativa para el trabajo diario. Hay útiles específicos para cada actividad y para cada edad. La lista de útiles que los padres reciben al comienzo de las clases debe servir para todo el año si es posible.

Lo primero que los niños necesitan es un buen lápiz y un buen sacapuntas. La goma es preferible que sea de pan porque evita borrones. El cuaderno debe ser de un color blanco mate; los chicos tienen que borrar más de una vez y la hoja tiene que responder bien. También tienen que poder pegar con goma vinílica. Por lo general, todos los cuadernos vienen con márgenes y renglones bien marcados.

Un buen útil es aquel sencillo, de buena calidad, de colores no tan llamativos y que no sea sonoro. La actividad intelectual requiere mucha atención y los artículos de moda suelen distraer al educando. Es lindo ver esos lápices con diferentes accesorios que los hacen únicos, pero son incómodos para escribir. No es una cuestión de capricho o de ser anticuados, sino de practicidad. Tratamos de mostrar los pros y contras de cada cosa. Es aconsejable buscar la calidad en los útiles dentro de las posibilidades, tomarse cinco minutos y ver los detalles que son importantes.

En más de una oportunidad, hasta el propio niño advierte la mala calidad de un cuaderno. En algunas ocasiones, los chicos llegan a la mitad de cuaderno y no quieren seguir usándolo porque se han roto las hojas por borrar demasiado.

Los niños en edad escolar son poco cuidadosos con sus útiles, les gustan las cartucheras con mucha variedad de elementos y competir con los compañeros. Como algunos materiales son caros, los padres deben hacer hincapié en que los cuiden para que les duren todo el año.

Escrito por | 7 de septiembre de 2010 | 0 comentarios
Juguetes, libros y juegos.

Claves para la buena educación

Es difícil permanecer siempre al pie del cañón, estar dispuesto y cargado de paciencia ante las necesidades, problemas y dudas de los niños. Pero todos los estudios sobre educación coinciden en que quienes realmente tienen la llave de la felicidad o infelicidad del niño, o lo que es lo mismo, del futuro adulto, son los propios padres. Por eso es tan importante comenzar con un buen sistema educativo y éste debe ser, sin lugar a dudas, el correcto comportamiento de los padres dentro y fuera de la casa.

¿Significa esto que estamos siendo examinados las 24 horas del día por nuestros hijos? Exactamente. De ahí que tengamos que poner la máxima atención en cada uno de nuestros actos y reflexionar de vez en cuando sobre ellos. Estas son algunas sugerencias para portarse bien como padres; si se cumplen al pie de la letra, estaremos asegurando un buen comienzo. Al menos eso es lo que aseguran los expertos en el tema.

No sólo hay que hacerlo, sino también decirlo. Los padres siempre tienen que dar ejemplo, pero para que éste fructifique y no caiga en saco roto, han de explicar pacientemente la necesidad ineludible de esa actuación. Por ejemplo, la solidaridad con los demás no será difícil de entender si los niños ven cómo sus padres colaboran con asociaciones benéficas o humanitarias, si se preocupan por facilitar ropa o ayuda económica a gente necesitada. De este modo, el niño estará encantado de poder hacer el bien regalando él mismo lo que esté a su alcance, como los juguetes a otros niños menos afortunados.

Por supuesto que no es necesario armar un drama si él pequeño no está dispuesto a colaborar. Al principio no se sentirá feliz de regalar ese juego de construcciones olvidado en un rincón o mostrará un interés repentino por ese rompecabezas bastante fácil con el que hace tanto tiempo que ya no juega, pero si los padres mantienen esa generosa costumbre y la toman como una obligación gozosa, tarde o temprano el niño organizará por sí mismo su bolsa de regalos.

Todas las actividades importantes deben ser recompensadas. Hay tareas diarias tan ingratas como necesarias, y éstas suelen ser los trabajos domésticos. Si ya se hace difícil hacer comprender al pequeño la necesidad de que mantenga su cuarto ordenado, más difícil será si ve que el desorden invade la casa en general, por lo que hay que mantener un ambiente agradable y vincularlo en las demás tareas de la casa, a él y a todos los integrantes de la familia.

Escrito por | 9 de agosto de 2010 | 0 comentarios
Padres.

Yoga para niños

Los principios del yoga están despertando el interés de muchas personas, para estimular la relajación física y mental. El yoga se originó en la India hace miles de años, pero hoy en día se ha convertido en una técnica conocida en todo el mundo. La práctica valoriza especialmente la práctica de la meditación, una forma de lograr el equilibrio de cuerpo y alma.

Personas de todas las edades pueden experimentar los beneficios que puede aportar el yoga, en el plano espiritual, mental y físico. Inclusive los niños están siendo estimulados para que practiquen la meditación. Hay instituciones que promueven las clases de yoga para niños y buscando despertar el interés de los pequeños mediante recursos lúdicos para tornar la actividad más divertida. Algunos grupos optan por crear historias y acompañarlas con técnicas de respiración, otros dan prioridad a las técnicas de relajación para aliviar tensiones. El yoga ya se ha comenzado a aplicar en instituciones de educación infantil a partir de los 4 o 5 años de edad. Este método ha mejorado las condiciones de las vías respiratorias de los niños, la postura física y la convivencia con los otros. El trabajo con movimiento al son de músicas o usando accesorios coloridos resulta muy estimulante para los  niños, aumentando la energía del grupo.

El yoga para niños proporciona varios beneficios, entre los cuales están: el aumento de la autoestima, la creatividad, la tranquilidad, un mejor sueño y el fortalecimiento del sistema inmunológico. También sirve para mejorar la concentración, aliviar la tensión y puede hacer que el cuerpo sea más resistente a las enfermedades contagiosas. Muchos niños hiperactivos también han respondido positivamente a este tipo de prácticas.

Escrito por | 30 de julio de 2010 | 0 comentarios
General y Niños.

Educar sin retar

Los retos no deben ser el modo habitual de comunicación familiar. Alabar, sugerir, reconocer méritos, centrarse en lo positivo, expresar afecto, no sólo es más agradable, sino también más eficaz. El clima creado por el diálogo claro y sincero más el sentido del humor bien dosificado pueden evitar muchas tensiones y enojos innecesarias. Les recomendamos algunas acciones que pueden ayudarle a tener que retar continuamente a sus pequeños sin dejar de educarlos.

No hay que centrarse en reprender lo negativo. Describir claramente qué es lo que esperamos de él. Más eficaz que “eres un desordenado” resulta lo de “vete metiendo los juguetes en el cajón mientras preparo la cena”.

Nunca hay que descalificar globalmente. Podemos decir “no quites las revistas a tu hermano” o “tienes que fijarte en el cordón de la vereda”, pero nunca “eres malo”, “eres un cargoso”, “un inútil” o “eres tonto”. Estas etiquetas, además de ser una grosería, no le dan pistas claras sobre lo que debe cambiar o mejorar y, lo que es más peligroso, se incorporan al concepto que el niño tiene de sí mismo, con lo que acabará portándose acorde con ellas.

Nunca debemos decirle que “no lo queremos” o amenazarlos padres cascarrabias por sistema no sólo son injustos, sino que también pierden su credibilidad frente a los hijos.

No gritemos continuamente y por todo porque, cuando de verdad queramos mostrar enojo, la costumbre de los retos continuos los habrá hecho ineficaces. En realidad, son los padres que no se alteran con facilidad los que imponen mejor su autoridad.

Está prohibido comparar. Nada de “aprende de tu hermano”. Un niño siempre mostrará mejor disposición a cambiar si lo estimulamos a superarse a sí mismo. Las comparaciones son odiosas, crean resentimientos y rara vez conducen a una mejora real.

Evitar frases como “porque lo digo yo”, “porque sí”, etc. Las fórmulas de cortesía, tan poco utilizadas con los niños (“por favor”, “eres muy amable”) tienen con ellos resultados sorprendentes.

Escrito por | 11 de junio de 2010 | 1 comentario
Niños.

Los niños y el manejo del dinero

Para evitar las futuras frustraciones y que aprendan a manejar su propio dinero, dándole el valor que merece, como ya mencionamos el el post anterior, les traemos algunas pautas para educarlos en este sentido

Cómprele una alcancía

Si bien el chanchito ya no es como antaño la mejor opción para asegurarse el futuro (para muchos, hasta parece anacrónico) y en la actualidad es necesario planear otras estrategias para equilibrar el presupuesto de niños y adultos, acumular monedas en una alcancía puede ser un juego interesante que termine transformándose en una sana costumbre para toda la vida.

Concédale una asignación mensual o semanal

Lleva largos años de práctica aprender a ser un consumidor responsable, es decir, una persona que nunca emita cheques en rojo ni sobrepase el monto permitido por su tarjeta de crédito. Cuando los chicos reciben una suma regular, aprenden pronto una regla básica del manejo presupuestario: cuando no hay dinero, no se gasta. ¿Qué ganamos con evitarles la frustración de las cuentas que no cierran? Si nos empeñamos en hacerlo hoy, mañana, cuando sean grandes, gastarán sin control y lo que ganen no les alcanzará ni para vivir la mitad de un mes.

Enséñele a tener una cuenta en el banco

No es difícil explicarle a un chico que un banco no va a ocuparse de quitarle su dinero, sino que tiene por función multiplicarlo. Para reforzar este concepto, ponga sobre la mesa un billete valioso y ubique al lado una moneda. Luego indíquele cómo, mes a mes, el banco añadirá una nueva moneda al billete inicial para que su fortuna personal vaya creciendo.

Escrito por | 5 de junio de 2010 | 0 comentarios
Niños.

Los niños y el dinero

El fenómeno se repite y de acuerdo con lo indicado por censos efectuados en países de distinta idiosincracia y variado poder adquisitivo, estamos criando chicos y jóvenes desaprensivos que ignoran para qué sirve el trabajo. De acuerdo con las últimas cifras, la mitad de los jóvenes entre 18 y 25 años viven todavía bajo el techo paterno.

El inconveniente radica en que muchos no aportan un centavo y encima aceptan o exigen que sus madres cocinen y laven para ellos. Y estas madres se quejan, reclaman, pero no hacen nada para que cambien o para criarlos de manera que estén listos para enfrentar un futuro económico cada vez más difícil y competitivo.

Hoy tenemos padres que afirman: cuando yo era chico, tenía que ir a la escuela caminando. Menos mal que ahora mi hijo puede ir a la facultad en automóvil. Se trata de padres que tienen como única meta lograr que sus hijos sean felices. Pero si bien es cierto que sólo se es joven una vez en la vida, no es posible que les demos todo servido en bandeja. Si lo hacemos, estamos produciéndoles un daño porque no les transmitimos el orgullo legítimo y estimulante de tener en las manos un par de pesos ganados con honestidad y esfuerzo. Los estamos privando de una experiencia indispensable para su crecimiento y los inducimos a manejarse con una escala de valores que más tarde les impedirá triunfar en la vida.

Es por tales razones que la educación en cuanto al manejo del dinero y de las posesiones debe hacerse desde pequeños, no olvidando nunca de que se trata de niños, pero no por ello darle todos los gustos sin que sientan el trabajo que requieren sus caprichos.   ¿Cómo van a salir airosos de una lucha para la que no fueron preparados?  Les indicaremos algunas pautas, en siguientes post en Crecebebe para que de a poco se inmiscuyan en el mundo material con responsabilidad.

Escrito por | 3 de junio de 2010 | 0 comentarios
Niños.

La teoría del apego, un fuerte vínculo madre-hijo

Desarrollada en 1958 por John Bowly, la teoría del apego afirma que el bebé debe mantener un vínculo muy cercano con sus progenitores, en especial con su madre, para así lograr seguridad emocional.

De acuerdo a esta línea, el bebé necesita estar cerca de la madre para sentirse cuidado, protegido y en contacto. De esta forma consigue una verdadera confianza que luego le permitirá un buen desarrollo de su personalidad. La capacidad de respuesta de sus personas de referencia es determinante para que se sienta seguro y sin ansiedad. Cuando estos brazos lo acunan y contienen se siente protegido y aceptado en forma incondicional. El apego funciona a modo de escudo, consiguiendo la seguridad necesaria para que el bebé explore el mundo.

Esta teoría nació luego de estudiar el comportamiento de los animales, cuyas crías mantienen un fuerte vínculo con sus madres. De acuerdo a Bowly y otros seguidores, el niño realiza diversas conductas para conseguir la atención y respuesta de sus progenitores. Algunas de las más comunes son las sonrisas reflejas, el balbuceo, la succión y el llanto. Sólo así mantienen la cercanía con sus padres.

El contacto físico, la cercanía verbal y la reacción frente a sus necesidades son piezas esenciales para lograr un gran vínculo padres-hijo, relación que dará sus frutos a medida que el niño crezca.

Escrito por | 3 de junio de 2010 | 3 comentarios
Padres.

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