De los 6 a los 12 meses

A lo largo de este semestre el bebé nos sorprenderá continuamente con nuevas habilidades.

El bebé se encuentra ahora en el umbral de una nueva e interesante etapa de su desarrollo. Los progresos en su evolución empezarán a sucederse a una velocidad vertiginosa para sorpresa de sus padres y de él mismo. Se irá haciendo más autónomo para moverse, para comer, para expresarse y comunicarse. Disfrutará investigando todo lo que lo rodea, ensayando sus posibilidades físicas y psíquicas, y se preparará para salir caminando hacia su segundo año de vida.

Existe un calendario aproximado de la evolución normal de un bebé durante este medio año. No obstante, no hay que preocuparse si la evolución del pequeño no se ajusta perfectamente a lo establecido. No olvidemos que cada niño se desarrolla a su ritmo, que unos pueden hablar antes y caminar más tarde y viceversa. Esto no significa que no pase nada si alguno se retrasa. Hay que estar atentos, ya que un bebé que no se mueve, que es extremadamente pasivo, puede tener algún problema que habría que consultar.

Lo fundamental es darle suficientes estímulos para que crezca sano y contento. Pero más que atiborrarlo con ejercicios, lo mejor que le podemos proporcionar es un espacio adecuado para que explore en libertad y mucho amor. Un amor que debe traducirse en cuidados, mimos, juegos y palabras.

Escrito por | 21 de mayo de 2012 | 0 comentarios
Bebés.

¿Cuándo llora el bebé?

Los estudios demuestran que los bebés lloran un total de una hora y 45 minutos cuando tienen dos semanas; tres horas diarias cuando tienen seis y una hora a las doce semanas. En general, cuando se descarta el hambre, los pañales sucios o alguna enfermedad, estos bebés son diagnosticados de padecer cólicos, producto de la irritación que les producen los gases. Algunos médicos también creen que el problema real no tiene que ver con los gases sino con la acidez.

Según los especialistas, la aparición de cualquiera de los dos síntomas está relacionada con el modo en que se les da de comer. Se trata de un ciclo vicioso: si el bebé tiene mucho hambre, tomará la leche del pecho o la mamadera con excesiva ansiedad, tragando más aire que leche. Entonces, vomitará y eructará, como lo hace naturalmente, pero sin sentirse satisfecho. ¿El resultado? Seguirá llorando cuando la mamá lo acueste porque se quedó con hambre. Para revertir este proceso es imprescindible tratar de relajarlo antes de darle de comer. Ofrézcale su chupete por unos minutos, déle un poco de su leche, deje que eructe o vomite y luego vuelva a darle de comer. De este modo evitará que el pequeño se llene de gases o sienta acidez.

Después de los tres meses, el llanto del bebé se reduce con estos pasos: establezca una rutina de alimentación, juegos, paseos y sueño; después de comer, llévelo a dar un paseo o déjelo jugar un ratito con su juguete preferido, pero nunca lo acueste inmediatamente. Además, aprenda a descifrar el llanto de su bebé: si lo hace con fuerza significa dolor o hambre; un llanto suave indica aburrimiento y uno con fastidio es síntoma de excitación.

Escrito por | 25 de marzo de 2012 | 0 comentarios
Bebés y Primeros días y Primeros meses.

Darle amor al recién nacido

Una situación frecuente es cuando los padres se desesperan porque el niño ha comido bien, ha dormido mucho, su colita está seca… y no deja de llorar. Y es que a veces se olvida que las necesidades del bebé no son sólo físicas, sino también afectivas. Por ejemplo, un recién nacido puede protestar porque se siente solo y reclama a su madre (el contacto corporal es tan importante y vital como el alimento).

El bebé no nace con capacidad de decisión y las experiencias le vienen dadas; si no hay un adulto que desee comunicarse con él, se queda apagado y triste, y esa carencia puede marcarlo de por vida en el ámbito afectivo. Es como no poner a una planta abono: crece, pero no de igual forma.

El niño necesita un ambiente cálido y acogedor, y los padres no deben privarle de muestras de cariño y ternura, de besitos, palabras amables, caricias y abrazos que hacen que el bebé se sienta querido. El amor es uno de los pilares sobre los que se asienta la confianza.

Escrito por | 20 de febrero de 2012 | 0 comentarios
Bebés y Primeros días y Primeros meses.

El recién nacido y su padre

Hay padres que no pueden estar mucho tiempo con el bebé por motivos laborales. Eso debilita los lazos afectivos y puede impedir que haya confianza entre los dos. Para evitarlo:

• El padre debe dedicar a su hijo las pocas horas libres de que disponga. Ya que, ¿cómo va a saber el niño que puede confiar en alguien que nunca ve?

• Tan a menudo como sea posible, el padre debe ocuparse de sus cuidados: jugar con él alimentarlo, cambiarle el pañal, sacarlo de paseo, acudir sí se despierta de noche, consolarlo cuando llora, etc.

• La calidad del tiempo que pasan juntos es aún más importante que la cantidad. Cuando esté con el bebé, el padre debe demostrar alegría. Por ejemplo, cantándole cuando lo baña o susurrándole mientras le da la mamadera.

• El contacto corporal es indispensable. Un masaje suave y tierno después del baño ayuda a fortalecer los vínculos. traran comprensivos, pacientes y solícitos. Sin embargo, si es una excepción, no deben culpabilizarse por no comportarse alguna vez como el bebé espera.

Escrito por | 15 de febrero de 2012 | 0 comentarios
Bebés y Primeros días.

La succión en el bebé

En la vida cotidiana, observando a bebés y niños en esta corta edad, vemos que cualquier objeto que atraiga su atención “va a parar a la boca”. Si pensamos el tema desde esta perspectiva, el chupete es una fuente de placer y le otorga al niño tranquilidad, lo calma en momentos de tensión.

Podemos ubicar una etapa de gran ansiedad en el comienzo del destete por ejemplo, es un período relevante dentro del proceso de maduración por el cual transita el bebé. El pecho materno se va sustituyendo gradualmente por la mamadera y más tarde por alimentos sólidos. Aquí la succión también se incrementa como acción tranquilizadora. Tratará de calmarse llevando sus dedos a la boca, algún objeto y por supuesto el chupete.

A la hora de ir desprendiéndose del chupete, entendemos que será una tarea gradual y progresiva. Para esto, le diremos al niño “vamos a usarlo solo para dormir la siesta y cuando nos vamos de noche a la cama”, para luego reservar su uso exclusivamente para la noche, y luego darle fin a esta relación.

Otra buena opción es poder encontrarle juntos un lugar para guardarlo y conservarlo, nunca hacerlo desaparecer sin decirle su destino, ni tirarlo a la basura. Acompañamos esto con nuestro discurso sobre el crecimiento de los niños y el hecho de reservar el uso del chupete para niños más pequeños como lo era antes él.

Si este procedimiento que hemos descrito fuera resistido por el niño, de todas maneras deberemos continuar siendo firmes e insistir en la restricción y posterior suspensión de su uso.

Hacia los 3 ó 4 años es cuando su utilización ya estaría desfasada en cuanto a la maduración psicosexual del niño.

Escrito por | 19 de octubre de 2011 | 0 comentarios
Bebés.

Un bebé en casa

A partir del momento en que el bebé comienza a dormir durante toda la noche puede tener un cuarto para él sólito. Cuando organice esa habitación tenga en cuenta las siguientes medidas de seguridad, ya que el bebé comenzará a caminar antes de lo que usted piensa.

  • Los muebles no deben tener bordes o esquinas en punta.
  • Elija un suelo no deslizante y considere colocar rejas de protección y trabas en las ventanas.
  • Los muebles tienen que ser sólidos y con buena estabilidad para evitar que el pequeño los mueva.
  • Es recomendable guardar los juguetes a nivel del suelo a fin de que el niño no intente trepar para alcanzarlos.
  • Con respecto a la iluminación, opte por apliques, así no habrá cables eléctricos a la vista.
  • La temperatura ambiente no debe ser demasiado cálida, el exceso de calor es un factor de riesgo para la muerte en la cuna.

Escrito por | 10 de mayo de 2011 | 0 comentarios
Bebés y Primeros meses.

La mirada del bebé

Desde el momento de nacer ya parecen sentir la imperiosa necesidad de mirar la cara de alguien. Es emocionante observar cómo se esfuerzan una y otra vez por abrir sus ojitos y captar la tierna mirada de su madre o su padre. Esta verificación visual es imprescindible para centrarse enseguida en la cuestión alimenticia de
mamar o tomar el biberón.

Todas las habilidades innatas que tenemos los seres humanos pueden practicarse desde el vientre materno con excepción de una: reconocer una cara. Pero aún así, a los bebés les sale de primera intención. Los científicos, sin embargo, han querido ir más allá y demostrar que el contacto visual entre madre e hijo no es un mero acto cariñoso: los bebés sonríen a las imágenes si éstas representan un rostro.

Los experimentos son concluyentes y están al alcance de todos los padres: si a un recién nacido se le enseña una cartulina recortada en forma de cara, con los ojos, las cejas, la nariz y la boca pegados, mirará la imagen durante unos cinco segundos o algo más. Si los ojos están bien colocados, parecerá atraído por la cara, pero si los elementos que componen el rostro están todos mezclados como en un cuadro abstracto, no mostrará ningún interés.

Escrito por | 29 de marzo de 2011 | 0 comentarios
Bebés.

¿Qué puede comer el bebé de la mesa familiar?

Hay un período en el que el bebé se ha alimentado sólo de biberones y papillas, pero muestra un mayor interés, día a día,  por los platos de la mesa familiar. ¿Puede empezar a comer lo mismo que todos?

Todavía es demasiado temprano para dar de comer al bebé los mismos platos que los adultos. Sin embargo, hay muchas cosas que ya puede empezar a probar.

Así, entre los seis y doce meses los pediatras aconsejan ir poco a poco incorporando a su dieta nuevos alimentos: verdura, papa, pollo, pescado blanco, carne (de ternera o vaca), huevos y legumbres. Todos deben servirse hervidos, nunca fritos, y estar escasamente condimentados.

Además, hasta que elpequeño aprenda a masticar, hay que ofrecerle algunos alimentos en puré. A partir del año. podrá comer cada vez más platos de la mesa familiar enteros y por separado.

Escrito por | 10 de noviembre de 2010 | 0 comentarios
Primeros meses.

Horario a medida del bebé

El nuevo horario que se establezca dependerá de la situación familiar. Para algunos será preferible limitar las horas de siesta y acostar al bebé más temprano. O tal vez sea mejor que duerma más por la tarde, y mantenerlo despierto hasta las 10 o las 11. Una cosa está clara: cuantas más horas duerma el bebé durante el día, menos dormirá por la noche. Y al revés.

La reorganización del sueño no puede hacerse de un día para otro, sino que necesita un proceso de adaptación de al menos una o dos semanas. Si el bebé está acostumbrado a dormirse a las 9 de la noche, no podrá, de pronto, resistir despierto hasta las 11. Una vez determinado el nuevo horario, habrá que posponer, poco a poco, la hora de dormir hasta llegar a lo deseado. Y después mantener el nuevo horario sin cambios. Las alteraciones constantes sólo consiguen perturbar al bebé y le impiden encontrar un ritmo de sueño estable.

Ellos agradecen una rutina diaria, sobre todo en tomo a ese momento tan importante: la hora de dormir. Esto les proporciona una sensación de seguridad y tranquilidad que los ayuda a conciliar el sueño cada noche. El bebé debe dormir, bañarse, comer y pasear a las mismas horas todos los días. Si el horario se cumple, será difícil que oponga resistencia a ser bañado o alimentado porque eso es precisamente lo que espera.

El entorno también debe sufrir los menores cambios posibles. A la hora de acostar al bebé, hay que cuidar hasta el último detalle, para evitar que pueda sentirse incómodo durante el sueño. En primer lugar, la elección de la postura. Durante los primeros seis meses, él solito ni siquiera puede decidir cómo va a dormir. Tal como lo coloquemos, tendrá que permanecer varias horas. En principio, lo ideal es que adopte distintas posturas durante el día, porque su esqueleto es todavía demasiado blando y moldeable.

De día puede dormir boca abajo, siempre que giremos su cabecita hacia un lado, de forma que pueda respirar sin problemas. Sin embargo, de noche es preferible acostarlo de lado, colocándolo alternativamente sobre el costado derecho e izquierdo. Para evitar que se caiga hacia atrás, podemos ponerle una toalla enrollada detrás de la espalda. A los seis meses, él sabrá encontrar perfectamente la mejor postura para dormir.

Escrito por | 26 de septiembre de 2010 | 0 comentarios
Bebés y Primeros días y Primeros meses.

La preparación para los padres primerizos

Es fundamental que la pareja pueda disfrutar de esta experiencia, porque marca una primera forma de relacionarse con ese hijo que está por nacer. En este sentido, es conveniente resolver las dudas que surjan, personalmente con los técnicos pertinentes (obstetras, psicólogos, neonatólogos), sin dejar que las anécdotas de otras personas influyan para temer siempre lo peor.

También hay que tener presente que los preparativos materiales, son algo auxiliar y nunca deben convertirse en una prioridad. Sin querer, muchas veces se tiende a depositar altas expectativas en un sinnúmero de artículos que se vuelven imprescindibles, generándose la idea de que no tener ciertos elementos en suficiente cantidad o en determinado momento puede ser el preludio de una catástrofe.

Las cremas, discos de estímulo prenatal, de relajación, las batitas, zapatillas, sonajeros, peluches son importantes para el cuidado y estímulo del recién nacido, pero no son lo más importante. Cuando ese bebé venga al mundo, el cariño, la tranquilidad, el afecto de los padres, es lo mejor que ellos pueden ofrecerle.

Para que este afecto sea de la mejor calidad es importante acompañar el desarrollo del embarazo en pareja, con alegría y tratando que las lógicas preocupaciones por el futuro no adquieran una forma obsesiva. Siempre hay que tener presente que el embarazo no es una carrera contra el tiempo para llenarse de objetos en pos de una tranquilidad aparente y efímera.

Por supuesto que tanto las ropitas como los juguetes son parte de la preparación y ayudan a la pareja a ir relacionándose con el hijo que crece en el vientre.  Pero lo importante es que la preparación de todos aquellos convenientes artículos no se convierta en un objetivo en sí mismo, sino que responda a una previsión ordenada.

Armar el cuarto de a poco, con la participación de la pareja y otros hermanitos si los hay, puede ser algo estimulante y saludable. Por otra otra parte, mil pañales prontos en el ropero con un embarazo en el primer trimestre es definitivamente un acto exagerado.

Es lógico y normal tener cierto miedo, cierta inseguridad, con respecto al futuro y a cómo tratar a ese bebé por nacer.

Acomodarse a la nueva realidad, a un hijo, es una aventura que no está exenta de sustos. Pero al mismo tiempo es una aventura que puede disfrutarse a plenitud, dando prioridad al contacto con el bebé desde antes del nacimiento y redescubriendo el valor de la pareja, preparándose con previsión e inteligencia para disfrutar ampliamente de la experiencia de ser padres, de ser familia.

Escrito por | 6 de septiembre de 2010 | 2 comentarios
Bebés y Padres.

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