Función del suelo pélvico en el parto

Luego del parto, es necesario que la musculatura de la pelvis se restablezca por completo. Antes no se le daba la importancia necesaria a la  recuperación del suelo pélvico tras el parto. Con frecuencia, la contestación del ginecólogo ante las quejas de las mujeres con molestias o pequeñas incontinencias urinarias era: “Ya se pasarán, son normales”. Parecía que las mamas tenían que pagar este tributo por dar a luz. Y las madres deben saber que no es así; desde el principio del embarazo es posible la prevención de complicaciones.

¿Cuál es el papel del suelo pélvico?

Para darse cuenta de la importancia que tiene, hay que conocer sus funciones.  Sostiene los órganos genitales internos, los urinarios terminales y los rectales; durante el parto, modera el descenso del bebé y orienta sus movimientos rotativos. También en el momento del coito favorece el papel activo de la vagina.

Durante la fase de expulsión del parto, esta musculatura cede al máximo para permitir el paso del bebé. Lógicamente, después de este gran esfuerzo, queda débil, y un buen entrenamiento dirigido es la mejor ayuda para recuperar el estado anterior.

Una consecuencia de esa laxitud del suelo pélvico puede ser la incontinencia urinaria. Después del parto,y a partir de los 30 años, una de cada diez mujeres padece escapes de orina ante el menor esfuerzo como, por ejemplo, saltar, reír o toser. También son frecuentes las molestias en las primeras relaciones sexuales. La pronta recuperación es posible con el entrenamiento adecuado y el control de un especialista.

Escrito por | 13 de mayo de 2012 | 0 comentarios
Embarazo y Parto.

Ventajas del parto en cuclillas

Es probable que la dificultad en aceptar los beneficios del parto natural reconozca su origen en el prejuicio. Puede pensarse que lo actual es mejor que lo antiguo y el médico, en lugar de utilizar la técnica como instrumento de su arte, suele volverse esclavo de ella.

Debe aceptarse que la naturaleza ha programado la forma de parir de sus criaturas desde mucho tiempo antes de que existieran los primeros médicos en la faz de la tierra. Y vaya si lo ha hecho bien. De manera que no debe admitirse que se transgredan sin causa justa. Los médicos tienen que permitir la libre elección a sus pacientes, quienes deberán estar informadas de las alternativas válidas de parto a las que tienen derecho. El cambio, esta vez, es la vuelta a lo natural.

Ventajas del parto en cuclillas

• La mujer respira con facilidad, ya que su abdomen no comprime el diafragma.

• El peso del bebe se encuentra orientado en dirección a la salida, de manera que el esfuerzo del pujo se ve favorecido por la acción de la fuerza de la gravedad.

• Al no haber obstáculo para el bebé por parte de los músculos maternos, la episiotomía se vuelve casi innecesaria y el pujo materno es suficiente para su nacimiento.

• Al estar en posición vertical, el bebe ya no comprime la aorta materna, de manera que la sangre enviada hacia él llega con total libertad.

Escrito por | 23 de diciembre de 2011 | 0 comentarios
Embarazo y Parto.

Métodos para ayudar en partos difíciles

El parto constituye un corto pero dificultoso viaje hacia la vida, y aunque el organismo femenino está capacitado para su desarrollo natural, existen circunstancias en las que el obstetra debe ayudar a la naturaleza para que el niño nazca en las mejores condiciones posibles. Para que el parto se produzca de forma natural o eutócica es imprescindible la normalidad, la integridad y el buen funcionamiento de las contracciones, del canal del parto y del niño. Cuando se produce algún fallo en cualquiera de estos puntos, da lugar a un parto distócito y es ahí donde el especialista debe intervenir.

A lo largo de la historia se han utilizado múltiples intervenciones ; instrumentos para solventar los partos difíciles, pero en la actualidad han quedado básicamente reducidas a cuatro.

La ventosa, como su nombre indica, es un aparato que actúa a modo de ventosa sobre la cabeza fetal. Su principal ventaja estriba en que puede ser aplicada sin anestesia general. Entre sus inconvenientes cabe destacar el que no se puede utilizar en los partos prematuros, cuando existe un sufrimiento fetal agudo o cuando se necesita una tracción enérgica y rotación fetal.

El fórceps es el instrumento principal de la obstetricia clásica. La mala prensa de la que ha gozado entre las mujeres se debía a la aplicación de los fórceps altos, hoy completamente desterrados.

La espátula es en realidad un recurso intermedio entre la ventosa y el fórceps, pero que no puede sustituir completamente a ninguno de los dos. Son dos cucharones alargados con un mango cada uno y que, a diferencia del fórceps, no se articulan. Su principal desventaja son las lesiones vaginales que producen, aunque suele ser de poca importancia.

La cesárea es una intervención quirúrgica donde el feto es extraído a través del abdomen materno. Esta intervención es muy antigua, y en la actualidad es un procedimiento seguro para la madre y el niño. Así pues, aunque existen varios métodos para acabar el parto, la forma y manera de terminarlo dependerá de las necesidades de cada caso, estando todos encaminados al mejor nacimiento del niño con el mínimo riesgo para la madre.

Escrito por | 6 de diciembre de 2011 | 0 comentarios
Parto.

El parto en cuclillas

El bebé que va a nacer tiene que atravesar un canal (pelvis) cuyo diámetro interior es irregular. Es más ancho en sentido transversal (al ingresar a él) y en el anteroposterior (al salir del mismo). Para poder acomodarse y darse vuelta, necesita de toda la fuerza que pueda ejercer el útero, ayudado por el pujo voluntario de la madre.

Ahora bien, cuando la mujer está acostada, el bebé debe desplazarse de abajo hacia arriba para salir, ya que debido a la forma de los huesos maternos va a encontrar un obstáculo. Debe vencer la ley de gravedad. Recordemos que cuando se intenta desplazar hacia adelante un objeto determinado, parte de esa energía se pierde por la acción de la gravedad, que impulsa en otro sentido: el vertical hacia abajo. Pero si desplazamos el objeto de arriba hacia abajo, la fuerza de la gravedad se suma y el esfuerzo es mucho menor.

Por otra parte, pensemos en la mujer acostada: para pujar debe hacer el máximo esfuerzo con el abdomen, sin punto de apoyo posible. Porque pese a que sus manos se encuentran libres y se le indique que se tome de unos barrotes verticales (pierneras), sus pies no tienen dónde apoyarse, ya que penden de esos mismos barrotes donde se encuentran atados.

Para el bebé, la situación no es mejor, ya que su mismo peso comprime las arterias que lo proveen de oxígeno, de manera que cuando más lo necesita, él mismo por su posición se lo está retaceando.

Escrito por | 5 de diciembre de 2011 | 0 comentarios
Embarazo y Parto.

¿Se recuerda el parto?

¿Resultó doloroso o más bien tranquilo? ¿Fue fácil o difícil? Las madres recuerdan un momento tan especial con lujo de detalles aun después de muchos años. Sin embargo, el propio nacimiento es algo que nadie puede recordar.  Durante mucho tiempo esto sirvió como indicio de que el ser humano no siente casi nada al comienzo de la vida, de que su cerebro sin desarrollar sólo conoce dos necesidades: calor y sueño.

Hasta no hace mucho, en los libros de estudio de asistencia al parto, los bebés se designaban como “objetos”, a los que los asistentes debían hacer respirar con unas prácticas rápidas y rutinarias, y llevar enseguida a la sala de recién nacidos.

Así era alrededor de los setenta, precisamente cuando llegaron al mundo las mujeres que ahora están dando a luz, la rutina en la sala de partos: en cuanto el bebé estaba en el exterior, se le metía un tubo hacia los pulmones para que eliminara el líquido amniótico; se lo agarraba de los tobillos, boca abajo, para que se estirara por completo; se le tomaban medidas; una palmada en la cola le arrancaba un claro signo de vida, su primer grito; de forma rutinaria se terminaba de prepararlo, cortándole el cordón umbilical, limpiándolo y vistiéndolo para enseñárselo a la madre y llevarlo a la nursery.

Estos métodos de asistencia al parto ya son pasado, o al menos debería ser así.  Mucho de lo que antes se hacía en nombre de la seguridad (succionar el líquido de los pulmones, tomarlo de los pies, la palmada en la cola…), pertenece hoy al pasado o está reservado sólo para casos especiales. Incluso en el caso de muchos bebés que necesitan una pequeña ayuda para empezar.

Escrito por | 4 de diciembre de 2011 | 0 comentarios
Parto.

¿Qué siente el bebé en el parto?

La ciencia ha descubierto aspectos medibles de esta misteriosa experiencia. Llegar al mundo supone un gran estrés por el enorme esfuerzo que requiere, y no sólo por parte de la madre. Aunque no tenemos recuerdos de nuestro nacimiento, podemos imaginar lo que supone el que a uno lo empujen a través de un tubo estrecho, caliente, oscuro, mojado y poco flexible, durante horas. Parece lógico pensar que el bebé siente dolor durante el parto, y no sólo después de nacer; acostumbrado al ambiente semioscuro, rítmicamente sonoro, de cálida suspensión acuosa del útero, se ve forzado a adaptarse a un repentino despliegue de luz, ruido y frío.

Una vez afuera, ya no hay estrechez ni presión, sino todo lo contrario: un espacio aparentemente ilimitado, sonidos muy fuertes (los ruidos exteriores eran amortiguados por el cuerpo de su madre), una luz cegadora y la fuerza de la gravedad que afecta a sus brazos y piernas. Otra molestia es el frío. Pasa de 37° C a los 20-22° ambientales. El choque es notable, sobre todo porque esta húmedo; por eso se lo tapa inmediatamente.

En una palabra: nacer no es un camino de rosas para el bebé. Lo que ocurre es que en un momento u otro tiene que aceptarlo. Antes, tal vez era más brusco. Hoy lo que tratamos de hacer es conseguir que sea más gradual: que el descenso de temperatura sea escalonado; en el tema de la luz, que no haya una transición brusca. Y en el de los ruidos, es indiscutible que reacciona ante ellos ya cuando está en el útero; no se trata de que haya un silencio absoluto, pero sí el menor nivel posible, para lo cual basta con hablar en un tono levemente inferior al normal.

Escrito por | 27 de octubre de 2011 | 0 comentarios
Bebés y Parto.

La pareja y los médicos en el parto

El vínculo del médico y de la partera con la pareja que va a tener un hijo tiene que ser de total confianzay permitir que sean escuchados y respetados. Asimismo, las prácticas que se realizan tienen que elegirse con cuidado, sin hacer más de lo necesario ni causar dolor o molestias para cubrir posibles complicaciones antes de que se produzcan.

En todo parto se debe dar la posiblidad de que sea de la forma más natural, sin que se usen técnicas innecesarias. Esto debe quedar muy claro en las charlas durante el embarazo entre la parejay el equipo médico.

En el ámbito privado, si se elige un médico fuera de la institución, que trabaje con su propio equipo, incluso se le puede pedir a las enfermeras que no intervengan hasta que el médico las llame, se puede poner música, parir de pie y crear un clima de intimidad que le permita apoderarse de su propio cuerpo como una herramienta que puede manejar.

Aquellos que decidan tener a sus hijos en su propia casa gozan de varias ventajas: tienen intimidad, no los presionan, pueden crear un clima que permita el relax; en definitiva, se vuelve a socializar un hecho como el nacimiento, que hoy por hoy se maneja desde la esterilidad en su acepción más amplia.

Escrito por | 16 de octubre de 2011 | 0 comentarios
Parto.

El parto desde los ojos del bebé

Apenas nace, al bebé le cortan el cordón umbilical, un error en poblaciones como la nuestra, ya que se pierde la transfusión placentaria que es tan importante en las poblaciones carenciadas porque puede corregir anemias futuras. Además, es bueno no obligarlo a respirar bruscamente durante los primeros minutos. En seguida, se lo llevan para revisarlo, alejándolo de su madre, le introducen cánulas, lo vacunan y le ponen gotas en los ojos, todo esto bajo la luz de lámparas que resultan muy fuertes para él.

Lo óptimo es que se lo deje sobre el cuerpo de la madre, para que pueda buscar el pezón y tomar la teta si lo desea, seguir en contacto con su calor y oyendo los latidos de su corazón, el sonido que mejor conoce. La conexión con la mirada de la madre es muy importante. Si el bebé está sano y bien, no necesita nada más que esto.

Después de un parto que impactó en forma gratificante a la mujer, los primeros días del puerperio, que son complicados en sí por todo el cambio que implican en la vida, se viven con mucha más naturalidad y relax. La tarea que viene después del parto es aprender a descifrar los códigos del bebé e incorporarlo a la pareja o a la familia.

Escrito por | 15 de octubre de 2011 | 0 comentarios
Bebés y Parto.

Parto humanizado

La propuesta es tomar al nacimiento como un hecho social natural, que no debería estar atravesado por prácticas médicas que no sean estrictamente necesarias. La mujer tiene el control y toma las decisiones con respecto a su cuerpo y lo hace en compañía de sus seres queridos, con la asistencia de un médico y una partera.

Tal como se estilaba hace un siglo, hoy muchas parejas deciden tener sus hijos en su propia casa, como una manera de dignificar el parto y alejarse de los procedimientos agresivos habituales en algunos hospitales y sanatorios. Como agresivas se entienden determinadas prácticas como el goteo, que deberían reservarse sólo para los casos en que ocurre algo fuera de lo esperado.

La realidad es que se suceden muchos pasos desde que la mujer llega al hospital que no son necesarios si se deja que el cuerpo actúe en forma natural y llegue al parto en el momento en que el bebé y la mamá están preparados. ¿Por qué no repensar si esta es la mejor forma de traer un hijo al mundo? Desde hace unos años hay una tendencia  a promover lo que se llama parto humanizado, que es la contracara de los partos medicalizados que se atienden como si se tratara de una enfermedad.

Escrito por | 13 de octubre de 2011 | 0 comentarios
Parto.

Cuando el parto se aproxima

Si bien todo el proceso del embarazo tiene sus momentos y situaciones especiales en sí, el último trimestre en particular enfrenta a la madre y a su entorno al gran momento: el nacimiento. El bebé se prepara mediante un proceso biológico para la vida extrauterina y la mamá también progresivamente para los cambios que le generará el nacimiento.

La aproximación del parto es uno de los motivos principales de cambios y temores de la mamá y la pareja en sí. Como en todo proceso, tener conocimiento e información de lo que acontecerá favorece que disminuya la ansiedad y el temor. Aunque éstos no desaparecen por completo, es decir las fantasías se siguen produciendo; en particular sobre el encuentro con ese ser “desconocido” hasta ese momento y sin embargo tan íntimamente ligado a la mamá durante todo el período de gestación.

Constitucionalmente a los seres humanos enfrentarnos a situaciones nuevas y desconocidas nos genera siempre un aumento en el monto de ansiedad. Se empieza a generar acá un proceso de cierta regresión en donde a partir del nacimiento se crea un vínculo íntimo con el bebé y donde la mamá funcionará como holding o sostén en todo momento.

Se comunicará con él de una manera especial y podrá interpretar los pedidos que su bebé le demande. Los cambios físicos alcanzan su máximo momento, el cuerpo crece y se manifiesta, surgen incomodidades a la hora de conciliar el sueño, incluso hasta para cambiar de posición en la cama.

En la relación de pareja se ve reflejada la situación, muchas veces por indicación médica las relaciones sexuales disminuyen o están contraindicadas. La panza ocupa un lugar preponderante y eso dificulta muchas veces el contacto. La mamá puede sentirse “menos deseable” para su pareja.

Es prioritaria en todo momento el encuentro íntimo entre la pareja que no sólo pasa por la relación sexual en sí; existen otras formas de dar y recibir placer, pudiéndose así conectar la pareja y seguir disfrutando momentos previos al parto.

La profilaxis preparatoria para el parto ayuda a la pareja a vivir el proceso como una experiencia feliz y sana.  Brinda además herramientas para la participación activa en el mismo, tanto de la mamá como del papá.

Escrito por | 25 de agosto de 2011 | 0 comentarios
Parto.

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