Vacunas durante el embarazo

Las vacunas protegen al organismo de las infecciones. La persona que se ha inmunizado o vacunado contra una enfermedad desarrolla unas defensas específicas (anticuerpos) que destruyen el germen infectivo y, por lo tanto, impiden que se desencadene esa enfermedad. La protección alcanza también a los futuros hijos. Como norma general, no es recomendable que la mujer se vacune cuando está embarazada, pero hay excepciones. Depende de la vacuna y la situación.

Por ejemplo, si necesariamente tiene que viajar a un área donde hay fiebre amarilla y de ninguna manera puede posponer la visita hasta después del parto, es preferible que se vacune a que se contagie. O si durante mucho tiempo va a estar expuesta a los agentes que provocan la fiebre tifoidea. Las secuelas y complicaciones de enfermar siempre van a ser superiores a las de la vacuna. También existe un grupo de vacunas obtenidas por ingeniería genética (hepatitis B) o elaboradas a base de toxoides (tétanos, difteria) que no parecen causar defectos congénitos en el embrión, y se administran siempre que la embarazada esté en una situación de riesgo.

La vacuna de la gripe también se considera segura durante el embarazo. Es cierto que se han realizado muy pocos estudios para averiguar su efecto en el futuro bebé y los resultados han sido contradictorios. No obstante, se puede aplicar. Lo ideal es que la pareja planifique el embarazo y tenga presente los riesgos de enfermedad antes de buscarlo.

En la actualidad, se recomienda que la mujer concurra al ginecólogo unos meses antes de dejar el anticonceptivo. Este especialista podrá averiguar mediante simples análisis si ha tenido o no ciertas enfermedades infecciosas comunes que pueden afectar gravemente al bebé. Si no ha sido así, el ginecólogo recomendará la vacunación. Así la mujer tendrá la seguridad de no contagiarse en el embarazo y, por lo tanto, el futuro bebé también estará a salvo. Algunas enfermedades infecciosas (por ejemplo, la rubéola) pueden provocar defectos congénitos en el futuro niño y es muy importante que vaya al médico antes de quedar embarazada y sepa si la ha pasado o no.

Escrito por | 11 de julio de 2012 | 0 comentarios
Embarazo y Salud.

Embarazo sin penetración

La respuesta sexual humana implica un exquisito repertorio de mecanismos que cada uno (hombre y mujer) desarrolla en forma diferente según el sexo y los condicionamientos psicosociales y culturales. En ella podemos distinguir varias fases: deseo, excitación, meseta, orgasmo, resolución.  Nos detendremos en la etapa de la meseta en el hombre, es allí donde aumenta la rigidez de la erección: la cabeza del pene se agranda ligeramente, los testículos aumentan de tamaño, se acercan más al cuerpo y puede aparecer fluido poseyaculatorio.

También aumentan el ritmo cardíaco y la presión sanguínea y la respiración puede hacerse más superficial y rápida. La característica fundamental de este momento es un grado de excitación sexual relativamente alto, sostenido durante un tiempo bastante corto. Cuando los testículos se han hinchado (entre un 25 y un 50 por ciento respecto de la situación de reposo) y se han elevado, puede tenerse la seguridad de que la  eyaculación está a punto de suceder, aunque no en esta fase sino en la siguiente.

Eyaculado ante-porta

Durante esta fase de meseta, algunos hombres emiten desde unas gotas a media cucharada de té de fluido preeyaculatorio. Esta secreción no es idéntica al semen, pero puede contener un pequeño número de espermatozoides vivos. El fluido preeyaculatorio puede producirse aunque no tenga lugar la eyaculación. Se cree que esta secreción procede de las glándulas de Cowper, dos estructuras del tamaño de un garbanzo, emplazadas justo debajo de la glándula prostática, que se vacían en el interior de la uretra (conducto que en los hombres transporta tanto la orina como el semen).

Por lo tanto, a pesar de no ser semen, este fluido transparente preeyaculatorio puede contener algunos espermatozoides, lo cual explica los embarazos que se producen aun cuando se eyacule fuera de la vagina (coito interrumpido) para controlar la natalidad. Se necesita gran habilidad y sincronía de movimientos para que la eyaculación y el retiro coincidan. Es un aspecto bastante conflictivo para muchos varones “zafarse” en el momento crucial. Además, como la mujer es más lenta para alcanzar el orgasmo, el retiro preeyaculatorio de su compañero no le ofrece tiempo suficiente para que ella lo logre.

¿Puede quedar embarazada una mujer cuya pareja eyacula sobre los genitales femeninos, pero no dentro de ella? Sí. Existen algunos casos de matrimonios “no consumados”, llamados también “en blanco”, en los que la mujer sigue siendo virgen. No hubo penetración pero sí fecundación por el preeyaculado o el eyaculado “ante-porta” (en las puertas de la vagina). Algo no tan fácil, aunque no por eso imposible. Un buen número de embarazos no buscados ocurren así, especialmente entre los adolescentes.

Escrito por | 6 de mayo de 2012 | 0 comentarios
Concepción y Embarazo.

Sueños durante el embarazo

En algunos casos el sueño de la embarazada resulta muy extraño, porque el hijo no aparece como tal, sino que está representado por lo que significa en la vida de los padres. Por ejemplo, si existen problemas en la pareja y se ve al hijo como un nexo de unión entre ambos, la futura madre puede soñar con puentes o caminos.

Algunas mujeres, que ya son madres, sueñan que el bebé que esperan ha nacido, pero tiene problemas, algún defecto físico o un retraso mental. Además de la expresión de un temor habitual en muchas embarazadas, estos sueños tienen, a veces, un significado más profundo. Están relacionados con la culpabilidad que sienten al pensar que por tener un nuevo hijo van a quitarle algo (atención, cariño, tiempo) al que ya tienen.  En los casos en los que la madre no está muy angustiada, el problema se minimiza y sueñan que el niño será feo b excesivamente bajito.

“Estoy en la calle con mi hijo en brazos y, de pronto, se le cae la cabeza!” Esta angustiosa pesadilla u otras similares (lo dejo sólo en casa varios días; no le doy de comer porque no me acuerdo que tengo un hijo; salgo con él de casa y lo olvido en el bus…) son frecuentes, sobre todo en madres primerizas, al final del embarazo. Y denotan un profundo temor a no saber ser una buena madre. “El símbolo de la cabeza que se cae  es muy claro y está directamente relacionado con ese consejo que todos hemos oído un millón de veces al tomar en brazos a un bebé: ‘Cuidado, que no se le caiga la cabecita…’. Tanto es así, que algunos padres, que temen no ser capaces de desempeñar su papel, también lo sueñan.”

Escrito por | 24 de marzo de 2012 | 0 comentarios
Embarazo.

Sueños de la embarazada

¿Qué pasa por la cabeza de una mujer embarazada cuando se despierta tras haber soñado que se ha dejado olvidado a su bebé en el supermercado, que no se ha acordado de darle de comer o que se le ha caído la cabeza cuando lo llevaba en brazos?

La palabra que resume sus sentimientos es angustia. Y es lógico, porque sus temores más ocultos, los mismos que le producen estas pesadillas, le hacen plantearse si no serán una premonición de que algo anda mal en su embarazo, de que va a tener problemas en el parto o de que no sabrá ser una buena madre.

Pero los sueños no son un presagio, ni bueno ni malo, de lo que nos va a acontecer en el futuro. Son el lenguaje del inconsciente, un lenguaje construido a base de símbolos que no se puede traducir literalmente, sino que hay que interpretar. Y para hacerlo, es necesario conocer la situación personal de la mujer, su estado de ánimo, sus deseos y sus temores.

Sobre todo en el segundo trimestre del embarazo, es normal que se produzcan sueños en los que la mujer expresa de una forma más o menos clara sus deseos. Esto va muy unido a la idealización que todas las embarazadas hacen de su hijo antes de que nazca.  No lo ven como es, ni como se lo muestran las ecografías, se lo imaginan gordito, sonriente, comiendo y durmiendo como un niño de varios meses. Y en los sueños, el hijo idealizado incluso habla, camina o es más alto que ellas.

Son sueños de deseo (tener a su hijo ya criado), que en el fondo expresan temores ocultos. Porque, si el niño ya ha nacido y crece rápidamente, quiere decir que todo ha salido bien, que no ha habido problemas en el embarazo ni en el parto y que su hijo y ella están perfectamente. Esto es lo que más le preocupa a la embarazada en esos momentos.

Escrito por | 23 de marzo de 2012 | 0 comentarios
Embarazo y Parto.

La forma de la panza

¿Indica algo la forma o tamaño de la panza?

Hay quien cree que es posible conocer el sexo del bebé por el aspecto de la panza. Las previsiones señalan que, si ésta es alta y puntuda, nacerá un varón; si es baja y redonda, será una nena. Se trata de una creencia popular sin demasiados fundamentos. La configuración del abdomen (su forma, su tamaño) depende de factores bien distintos. Entre otros, de la mayor o menor capacidad de distensión muscular.

Como ya se ha dicho, unos músculos relajados en exceso se dilatan más fácilmente. También como se ha dicho, hay que tener en cuenta la constitución de la mujer; lógicamente, si se trata de una madre corpulenta, con caderas anchas, la panza sobresaldrá menos que en una persona de estructura ósea estrecha. Igualmente, hay mujeres con una marcada lordosis (la curvatura de la espalda se acentúa en la zona lumbar), en las que el vientre se proyecta hacia adelante de manera manifiesta. En las flacas, se nota más rápidamente, pero en el tercer trimestre, por lo general, las gorditas muestran mucho más.

Conviene saber también que el tamaño del bebé no siempre se corresponde con las dimensiones del abdomen, es decir, que un vientre voluminoso no alberga necesariamente a un bebé grande. Las medidas del feto no pueden determinarse a simple vista (para obtener datos confiables sobre la longitud del futuro bebé hay que hacer una ecografía). En determinadas ocasiones, un vientre más grande de lo normal puede deberse, por ejemplo, a un problema de gases, a la existencia de un mioma o a un mayor tiempo gestacional del inicialmente calculado.

Escrito por | 20 de marzo de 2012 | 0 comentarios
Embarazo.

La panza se empieza a notar

A lo largo de la gestación, el cuerpo femenino sufre una transformación lenta y constante. Sin lugar a dudas, el cambio más evidente y característico es el progresivo abultamiento del abdomen. En los primeros meses, la cintura se va “borrando” suavemente, hasta que, por fin, el embarazo se hace evidente. A partir de entonces, la panza seguirá creciendo en forma imparable hasta que nazca el bebé. La mayoría de las mujeres vive este proceso con alegría, aunque también con cierta inquietud. A medida que su vientre aumenta de tamaño, las dudas se multiplican. Estas son algunas de las más frecuentes.

¿Cuándo empieza a notarse?

Al principio del segundo trimestre, el útero emerge de la pelvis y la panza empieza a sobresalir. No es una regla fija; en la práctica se dan diferencias entre unas gestantes y otras, dependiendo, sobre todo, de la mayor o menor relajación muscular. Así, por ejemplo, en las multíparas (mujeres que ya han sido madres anteriormente) el embarazo se suele notar antes que en las primerizas, ya que en aquéllas los músculos, tejidos y ligamentos útero-abdominales han perdido tono y ganado flexibilidad. También hay diferencias debidas a la contextura física de la embarazada.

Escrito por | 19 de marzo de 2012 | 0 comentarios
Embarazo.

Beber mucho líquido durante el embarazo

Cuando estás acostada, quienes se benefician son los ríñones, que durante el último trimestre del embarazo deben “filtrar” un litro más de sangre en forma continua. El riñon es el órgano por el cual eliminamos la mayoría de los desechos metabólicos de los que necesitamos desprendernos para poder vivir en armonía corporal.

También el bebé, a través de la placenta y de tu sangre, elimina los suyos por medio de tus ríñones. Fácilmente podrás observar cómo, cuando reposas en cama, disminuyen los edemas de las piernas. Sencillamente se trata de que en esa postura llega más sangre a los ríñones, los que pueden realizar su tarea mucho mejor.

Es conveniente beber abundante líquido (mínimo dos o tres litros por día), a fin de facilitar su labor. Eso seguramente se traducirá en una mayor frecuencia de tus micciones. Pero es bueno que ocurra -más allá de la molestia de tener que ir frecuentemente al baño-. También, de esa manera, se evitan las infecciones urinarias de la embarazada.

Escrito por | 24 de febrero de 2012 | 0 comentarios
Embarazo.

La piel en el sexto mes de embarazo

Por fuera, ya no hay ninguna duda de que tu embarazo progresa. Las flacas podrán notar mucho mejor su protuberancia que las gorditas: a estas últimas, el mayor tamaño habitual de sus abdómenes, les disimula el embarazo durante un tiempo más.

La calidad de la piel toma protagonismo: si hay buena cantidad de fibras elásticas en la misma, podrá estirarse para acompañar el crecimiento del embarazo sin afectarse. De lo contrario, es posible que aparezcan las temidas estrías. Cuanto más sobrepeso exista, más profundas serán las mismas. De manera que, ahora más que nunca, se hace imperativo regular el aumento del mismo: no más de 700 a 1.000 gramos por mes. Si se hizo “ahorro” de engorde durante el primer trimestre, la cosa será ahora mas fácil. Si, por el contrario, se comió de todo y en exceso, las consecuencias comenzarán a hacerse visibles de inmediato.

Las temidas estrías

La cuestión de las estrías es congénita: hay quienes nunca tendrán una estría y quienes, aunque se bañen en cremas varias veces por día, no podrán salvarse de ellas. Para disminuirlas, además de evitar el aumento excesivo de peso, se puede recurrir a utilizar un corpino ajustado en forma permanente y una faja o trusa elástica en el abdomen.

El bebé crecerá igual, hacia arriba, a pesar de su uso. Las cremas son una incógnita: según sus fabricantes, resultan el remedio ideal para luchar contra las estrías. Lamentablemente, la experiencia no parece decir lo mismo; cuando hay predisposición a tenerlas y se ha engordado demasiado, ninguna crema evitará que aparezcan. Algo sí es seguro: ninguna de ellas es perjudicial para la gestación.

Escrito por | 23 de febrero de 2012 | 0 comentarios
Embarazo.

Moverse embarazada

Tus movimientos son más lentos

Cuando se llega al sexto mes de embarazo, tus movimientos serán más lentos y cuidados. A veces, al incorporarte luego del reposo en cama, sentirás un poco de náuseas o “baja presión”. Ello se debe a la compresión de las venas abdominales por parte del volumen uterino, que dificulta transitoriamente el retorno de la sangre al corazón desde los miembros inferiores.

Disminuye entonces el volumen sanguíneo disponible para ser distribuido por el sector superior del cuerpo, incluyendo el cerebro. Por unos instantes, hasta que se restablece un nuevo equilibrio, esa baja de la circulación cerebral se traduce en somnolencia, a veces náuseas y otros desagradables síntomas visuales.

No debes preocuparte, el organismo rápidamente recurrirá a modificar las proporciones de sangre circulante por los distintos sectores del mismo, a fin de que te recuperes rápidamente.

Escrito por | 23 de febrero de 2012 | 0 comentarios
Embarazo.

Análisis genético durante el embarazo

Cada célula tiene 46 cromosomas. En una persona sana todos tienen la misma forma, estructura y el mismo tamaño siempre. Los cromosomas vienen ordenados por pares, que se identifican con su número de ubicación, uno de origen paterno y otro materno. De acuerdo a qué cromosomas estén de más, de menos o modificados surgen diferentes cuadros clínicos.

Por ejemplo, si hay un cromosoma de más en el par número 21, esto recibe el nombre de trisomía 21 y produce el Síndrome de Down. Una trisomía 13 produce el Síndrome de Patau, mientras que la trisomía 18 produce el Síndrome de Edwards. Estas son sólo algunas de las afecciones que se presentan con cierta frecuencia y pueden ser letales, aunque la gente generalmente no las conoce. Estos procedimientos, aun los de certeza, no pueden asegurar que un bebé esté sano, ya que hay enfermedades que dependen de los códigos genéticos que se encuentran en el interior de cada cromosoma y no pueden ser identificadas con estos procedimientos. Algunas de ellas son las cardiopatías con-génitas, la hidrocefalia, el labio leporino o el enanismo.

Es muy común que los padres consulten al médico obstetra ante la posibilidad de realizar estudios de análisis genéticos. En otras oportunidades es el médico obstetra el que informa acerca de su existencia. Aquellas parejas que desean avanzar en el tema deben solicitar una entrevista con un médico genetista para averiguar más detalles. De acuerdo con lo que la pareja escucha, entiende, desea y cree tomará la decisión.Es probable que su médico obstetra aconseje una postura, aunque otros prefieren mantener la neutralidad.

Por otra parte, hay madres y padres que prefieren conservar el misterio y nadie puede obligarlos a hacer lo contrario siempre que su salud y la del bebé no estén en riesgo. Hay dos tipos de estudios genéticos que dan diferentes resultados: estadísticos o de certeza.

Escrito por | 3 de febrero de 2012 | 0 comentarios
Concepción y Embarazo y Salud.

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