Despedirse en la guardería

Cuando dejas a tu bebé en la guardería, la separación puede ser difícil. Para el bebé, por supuesto, sobre todo si ya ha vivido separaciones anteriores, pero también para tí.

Esto también dependerá muchas veces de la consideración que tengamos por nuestro trabajo: si nos gusta mucho, la separación será menos dolorosa que si nos vamos para encontrar a un jefe insoportable, compañeros desagradables o un trabajo poco interesante.

Pero como seguramente tienes que trabajar a gusto o no, a continuación te damos algunos trucos para facilitar la separación entre ambos al momento de dejarlo en la guardería:

Se recomienda marcharse rápido después de despedirte del niño. Si tienes cosas que decirle a la niñera o a la auxiliar de la guardería, escríbelas la noche anterior y se las comunicas al llegar. Esto evita enternecerse con tu hijo en la guardería e irte para volver porque te olvidaste de decir alguna cosa.

Una vez que abrazaste a tú hijo para despedirte, no vuelvas a sostenerlo en brazos si lo escuchás llorar. La mayoría de los pequeños se calman rápidamente una vez que sus padres se hayan retirado.

Nunca te vayas a escondidas. Siempre abraza bien a tu hijo y decile: “Adiós, esta tarde mamá te viene a buscar”. A pesar de su edad, comprende que no lo abandonás y su estadía allí es transitoria.

Escrito por | 26 de mayo de 2013 | 0 comentarios
Bebés.

Cómo elegir el jardín de infantes

Pese a estar en vacaciones, seguramente habrá padres que todavía no han anotado a su hijo en el jardín o en la guardería. Estarán pensando entonces cuál elegir, porque luego el comienzo de las clases  se viene encima  y hay que decidirse.

El mejor punto de partida es tener en cuenta que el jardín de infantes no debe ser un mero “depósito” de niños, sino un lugar de aprendizaje que cumpla con determinadas pautas.

Ubicación. Se debe buscar un centro próximo a la casa, que reúna todas las medidas de higiene y sea lo más amplio posible, bien aireado y con luz natural. El turno se elegirá de acuerdo con las necesidades de los padres.

Un vistazo a las instalaciones. Además de los espacios comunes, debe tener áreas adecuadas para el aseo y un jardín o un patio para que los niños puedan jugar al aire libre. Cuidado con las escaleras poco vigiladas o las ventanas peligrosas.

Aprendizaje. En lo posible, los grupos tienen que ser reducidos para que la enseñanza sea personalizada. Es importante saber si se favorece y estimula la capacidad creadora de los niños; si se organizan actividades donde ellos puedan experimentar con formas y colores; si se fomenta la amistad y la solidaridad.

Relación padres y maestras. También hay que averiguar qué tipo de comunicación tienen los docentes con los padres. Si existe un diálogo permanente entre ellos. Si hay reuniones para informar sobre la evolución del niño y se aceptan críticas y sugerencias.

Escrito por | 23 de julio de 2012 | 0 comentarios
Niños.

La separación de mamá

Está claro que el pequeño va gestando su autonomía, pero se resiste a que lo arrebaten del lado de su mamá. ¿Cómo conseguir entonces superar el estrés que le provoca la separación? ¿Es la etapa idónea para llevarlo a una guardería o es mejor dejarlo al cuidado de otra persona?

El miedo o rechazo a los extraños suele aparecer en torno a los ocho meses y puede durar hasta bien entrado el año. Durante esta etapa, por lo tanto, no es el momento más adecuado para inscribirlo en una guardería. No sólo no lograríamos que fuera más independiente, sino que incrementaríamos sus temores. Hasta que supere esa fase, es preferible dejarlo al cuidado de un familiar o de otra persona.

El progreso debe ser gradual y, teniendo en cuenta que el pequeño necesita constantemente un adulto, accesible a sus necesidades. El llanto y cualquier otra reacción de rechazo o recelo son normales, pero en este momento es cuando más ánimo y confianza hay que infundir al bebé.

Su perspicacia habitual para captar temores a su alrededor parece avivarse en circuntancias como éstas, cuando alguien diferente a papá o mamá tiene que encargarse de su cuidado. No se trata de sucumbir ante sus lágrimas prometiéndole cosas imposibles o aumentando el desconcierto con titubeos o nerviosismo. La mejor respuesta ante su llanto es la tranquilidad y depositar toda la confianza en la persona a quien encomendamos nuestro hijo. Si el pequeño ve que confiamos en ella, él también aprenderá a hacerlo.

Cuando por circunstancias familiares, el niño tenga que ir a una guardería, debe respetarse siempre el tiempo de adaptación que necesita (una semana, dos, incluso un mes). Es decir, que en la institución permitan que la mamá permanezca con su hijo.

Escrito por | 12 de abril de 2011 | 0 comentarios
Primeros años y Primeros meses.

Horarios incompatibles de las guarderías

Tampoco las guarderías están de parte de la mujer trabajadora. “Yo salgo de casa antes de que abran las guarderías y vuelvo hacia las 7,30 o las 8 de la tarde, dos horas después que estos centros cierren”, comenta Graciela, que vive en el una zona céntrica  y trabaja en su oficina. “Afortunadamente mi marido y yo hemos podido compaginar los horarios para que la nena no se quede sola en ningún momento, pero muchas parejas no tienen tanta suerte como nosotros”.

Cecilia, empleada en un organismo oficial, también puede turnarse con su marido para que el hijo de ambos, un bebé de casi seis meses, no quede en manos de otras personas más que durante unas horas al día. Pero para ella, como para todas las madres que trabajan, el que la niñera falle un día supone un tremendo drama. ¿Quién se queda en casa? La inmensa mayoría de las veces es la mujer la que falta al trabajo, lo cual redunda en la mala prensa que tienen en el mundo laboral las madres con hijos muy chicos.

¿Cuál es la alternativa?
A menos que así lo desee, una mujer no deber por muy agobiada que se sienta, desistir del inter y retirarse a criar a los hijos hasta que puedan defenderse solos. Por más que el padre gane lo suficiente para mantener económicamente a la familia la decisión de dejar el trabajo o continuarlo debe tomarla ella. Porque, si lo abandona a disgusto, será algo que le perturbará el resto de la vida

Escrito por | 25 de febrero de 2011 | 0 comentarios
Padres.

El ingreso al jardín de infantes

El ingreso al jardín para el niño es salir y sumar a su mundo que lo rodea, que le es natural y conocido, otro diferente, desconocido al principio, en donde los referentes que hasta ahora han estado (personas significativas: padres, abuelos, tíos, cuidadores; su espacio físico, sus juguetes no estarán físicamente pero sí internalizados), y sí aparecerán otras personas que irán adquiriendo este carácter de significativas (maestras, auxiliares), otros espacios y juegos, y fundamentalmente otros niños con los cuales transitará y compartirá esta experiencia. Es común que los padres consulten sobre cuál es la edad indicada para el ingreso al jardín.

En muchos casos por factores laborales y económicos de los padres, el niño no concurre a un jardín pero sí a una guardería desde los pocos meses de nacido; será en ese espacio ajeno al hogar en el que comenzará a construir y desarrollar su cotidianeidad, en la cual las cuidadoras y maestras serán internalizadas como los referentes naturales. Estos niños también pueden experimentar a nivel interno cambios al transitar por los distintos años del jardín, marcado por el cambio de institución, de maestras, de área física de la etapa más inicial, etcétera.

En el caso de niños cuyos primeros años han transcurrido dentro del hogar, en términos generales se podría establecer que es entre los dos y tres años cuando puede producirse el ingreso al jardín; por supuesto que siempre teniendo en cuenta y respetando las características individuales de cada niño. Como se generarán cambios tanto a nivel del niño como de sus padres, ambas partes deben prepararse y transitar ese proceso.

Escrito por | 8 de enero de 2011 | 0 comentarios
Primeros años.