Distribución de los muebles en habitaciones infantiles

Empezaremos por colocar los armarios, así como los muebles de mayor volumen, que suponen un estorbo. Intentaremos obtener superficies continuas, haciendo parecer más regulares las paredes que llevan pilares, salientes o esquinas, pero sin dejarse obsesionar tampoco: en ocasiones, esas mismas irregularidades son unos pretextos útiles para sugerir soluciones originales y prácticas.

Nuestro objetivo consistirá en dar las dimensiones adecuadas a cada zona, no sólo con relación a la talla del niño, sino también al uso a que destinará la zona en uestión. Intentaremos, pues, evitar las perspectivas demasiado angulares que. vistas desde abajo (recordad que el niño acostumbra jugar en el suelo), aumentan el efecto de deformación en altura de los armarios, los estantes y los muebles, en general; al parecer más grandes, estos se vuelven amenazadores y hasta angustiosos, sobre todo al despertar, o al levantar la vista de golpe.

Por eso será preferible subdividir el espacio de la habitación por medio de estanterías bajas y con elementos dispuestos también transversalmenie respecto a las paredes, de tal forma que se interrumpan a intervalos proporcionales para constituir las zonas de interés del niño. Se tratara, pues, de ambientarlas como situaciones particulares y diversificadas del espacio, que coincidirán con el juego y con las actividades expresivas y creativas.

Evitaremos alinear todos los muebles a lo largo de las paredes, siguiendo el perímetro de la habitación: de esa forma se crea una especie de “caja vacía e inexpresiva”, donde el pequeño se siente perdido y sobre todo neutralizado en sus comportamientos activos por la lógica reducción de su ambiente.

Esa sistematización perimétrica coincide con los criterios más convencionales de distribución de los diversos elementos de la casa: la lámpara en el centro, con la mesa también en posición central, hacen que la habitación del niño se asemeje mucho a un comedor o aun salón, tal como lo usan los adultos.

Escrito por | 20 de abril de 2012 | 0 comentarios
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Arreglos en la habitación del niño

En la habitación de los niños se deben solucionar problemas de diversa naturaleza: funcionales, psicológicos, de comunicación y de expresión, que conciernen a la personalidad del niño.

Los elementos de integración

En este caso son múltiples las posibilidades de obtener los resultados más variados eligiendo elementos particulares y caracterizados de por sí, o bien combinándolos de forma original, o arrimándolos a los elementos fijos siguiendo unas combinaciones particulares.  Cuando se compren, se deberán estudiar bien sus características, para elegirlos de modo que se tenga la certeza de que se puedan coordinar coherentemente, para que la heterogeneidad o la redundancia de su presencia no tenga una influencia negativa sobre el conjunto.

Un ambiente claro y tranquilo

Debemos organizar el ambiente del pequeño en tonos claros y luminosos, pudiendo constar de colores diversos, pero sin ser agresivos, ni contrastantes, ni exgeradamente fuertes, para que no reciba estímulos demasiado violentos. Cuidaremos de que esas superficies de colores sean nítidas, definidas, precisas, sin efectos complicados o ambiguos para el uso práctico y mental que el niño hará de ellas.

Su lógica de relación se fundamenta en esquemas simplificados, por lo que se apoyará en los planos horizontales y en los verticales, en las superficies en las que pueda colgar o colocar objetos, jugar, dibujar, a fin de que esas superficies y referencias que le rodean le parezcan, de forma inequívoca, sencillas y perceptibles.

Escrito por | 11 de abril de 2012 | 0 comentarios
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Zonas diferenciadas en habitaciones infantiles

El carácter de la habitación de los niños dependerá, en último lugar, de la disposición general de las zonas, que corresponde a usos diferentes para funciones diversificadas: la de dormir (con la cama y sus accesorios), la de guardar la ropa (con los armarios y sus accesorios), la de jugar y trabajar, y también la de las actividades manuales e intelectuales, con la mesa y las correspondientes estanterías.

Pero, cuidado: estas distinciones entre las zonas funcionales diversificadas no deben contrarrestar la libre expresión del niño, que reúne varias actividades distintas y crea “confusiones” entre los diversos momentos y las funciones.

De ahí que se tratará, no de definir zonas funcionales, sino de acercar a los lugares de principal interés los lugares a los que el niño tendrá tendencia a volver, encontrando aquí sus juegos, allá sus libros, más allá las hojas de dibujo y, un poco más lejos, los equipos de deporte.

Esta correspondencia entre las zonas caracterizadas y los momentos de utilización de las mismas adquiere su valor educativo al permitir al niño comprender la noción de relación que existe entre el espacio y los objetos. Y entre sus diversas posiciones.

Escrito por | 27 de febrero de 2012 | 0 comentarios
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Alturas en las habitaciones infantiles

Bajemos el “horizonte” para ponerlo a su alcance

Para caracterizar el espacio reservado al niño se deberá recurrir a un “horizonte bajo” respecto a las dimensiones del cuarto, que siempre es demasiado alto: está previsto para la estatura del adulto, por lo que será necesario hacerlo proporcional a la altura del niño.

No nos referimos a las características de la construcción, como sucedía con los muebles que se encuentran en el comercio para las habitaciones infantiles: más bien se trata de poner a su altura natural las referencias que para él son más importantes: los juegos, sus objetos, teniendo en cuenta la lógica disposición de los mismos partiendo de la altura de los ojos del pequeño, la cual es muy diferente de la de los adultos, que contemplan desde lo alto el mundo infantil.

Especialmente al despertar, un “horizonte bajo” le hará ver inmediatamente todo el paisaje fantástico que él mismo se ha creado, y que, precisamente, es el punto de encuentro entre su personalidad y las condiciones objetivas del ambiente que le rodea.

Escrito por | 27 de febrero de 2012 | 0 comentarios
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Espacios en la habitación infantil

Si bien la organización del espacio del niño debe responder a unos principios lógicos, de autonomía y de autenticidad, no debemos olvidar que las características físicas que predetermina el alojamiento, y en particular las del lugar destinado al niño, reducen las posibilidades de aplicar dichos principios.

A pesar de los frecuentes condicionamientos que impone la conformación de la vivienda -y la localización de las ventanas, puertas, calentadores, etc.-, tiene mayor importancia organizar correctamente el espacio en general que encontrar una brillante solución para los detalles, a los que se puede renunciar si hiciera falta. Más que de la colocación de los diferentes elementos de mobiliario, debemos preocuparnos del espacio que queda entre ellos, o sea, de la superficie de la que puede disponer el niño: ese espacio es el elemento de relación entre los objetos presentes y él mismo.

Efectivamente, es en esta superficie libre donde se desarrollan sus actividades, que se manifiestan esencialmente a través del movimiento y de la espontánea combinación de las relaciones entre las cosas. De ahí que no sea conveniente preconstituir un esquema rígido en este ambiente, que, por el contrario, deberá constituir un “paisaje” rico y polifacético, en el que los significados de los diferentes elementos principales y secundarios podrán modificarse según el uso y el momento.

El ambiente más favorable es aquel que se obtiene por medio de luces suaves y difusas, filtrando la iluminación solar directa con visillos o persianas de láminas orien-tables. Por otra parte, tampoco se deben incluir en esa habitación accesorios que acumulen polvo o sean delicados, o que de alguna forma constituyan, aunque sólo sea indirectamente, un peligro para el pequeño, por muy adecuados y decorativos que resulten.

Escrito por | 22 de febrero de 2012 | 0 comentarios
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Adornos en el cuarto infantil

Son el conjunto de accesorios, o sea, cojines, alfombras, cortinas, cestos, toda clase de objetos útiles y decorativos, pósters y dibujos en las paredes, lámparas, aparatos técnicos, equipos, etc. Sin embargo, a menudo se transforman en las piezas más importantes, debido a que los adultos suelen interpretar como una ‘”caricatura” el mundo de los niños, imitándolo, generalmente, sin la menor gracia.

Para descartar ese gran peligro, se elegirán los adornos en función de la utilización lógica del ambiente, y se evitará la presencia “asfixiante” de objetos infantiles (monigotes, muñequitos, juguetes, chucherías), casi siempre estereotipados y de un gusto discutible, y por lo tanto negativos para la formación del niño.

Por el contrario, los accesorios deben permitirle desarrollar su actividad de organización espontánea y llena de fantasía, estar adaptados a varias posibilidades para combinarlos entre sí, de una manera significativa que subraya la capacidad expresiva y comunicativa del niño con los demás, a través de la interpretación individual de “su” espacio, del ambiente que le rodea.

Escrito por | 10 de febrero de 2012 | 0 comentarios
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Elementos principales de la habitación infantil

Generalmente se componen de una cama, una mesa, una estantería y un armario. Dichos elementos “fijos” de mobiliario pueden prestarse a varios tipos de soluciones. Por ejemplo, la cama puede tener las características tradicionales (aunque sea de diseño moderno), o bien permanecer oculta dentro de un armario y sacarla sólo para dormir, o tal vez servir de diván durante el día.

La mesa, por su parte, puede ser tan sólo una superficie sobre la que se trabaja o se juega, adosada a una pared; o una mesa de caballete, más ligera y de usos variados; o también un mueble más sólido y definido, que constituirá el centro de atención de la habitación.

Y esto sin hablar de las estanterías para los juegos, los libros o los muñecos, ni de los armarios, cuya gama es aún más amplia.

Además de los muebles fijos, se deben prever pequeños elementos desplazables, eventualmente de ruedas; repisas, soportes y planos accesorios; y equipamientos integrados en el área de la cama, de colgar, etc.

Escrito por | 9 de febrero de 2012 | 0 comentarios
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Habitaciones infantiles con demasiada luz

En una habitación intensamente iluminada, no sólo se escogerán los materiales con sumo cuidado, sino también los tejidos y los colores que tamicen la luz solar, y la hagan más difusa y uniforme; y se colocarán algunos elementos transversales a la fuente luminosa, para interrumpir el haz de luz prevaleciente, consiguiéndose así zonas de intensidad luminosa graduada.

En este caso, los colores y la superficie, contrariamente a lo que ocurría antes, serán más absorbentes, de forma que no reflejen la luz, ya que podrían tener consecuencias bastante negativas para el equilibrio ambiental. Por eso está indicado el uso de tejidos de revestimiento en las paredes (naturalmente, tratados de forma adecuada y, además, lavables), de tonos suaves, en la gama de los tonos bajos.

También en las superficies de trabajo adoptaremos materiales y acabados no reflectantes, siendo los materiales no demasiado brillantes y los colores no demasiado claros, para evitar situaciones de deslumbramiento.

Escrito por | 26 de diciembre de 2011 | 0 comentarios
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Habitaciones infantiles muy grandes o pequeñas

Cuando es muy grande

En el caso de una habitación demasiado espaciosa, convendrá adoptar los criterios ya indicados de subdividirla en varias zonas o diferentes centros de interés, que se segregarán de las dimensiones generales de la habitación. Se podrán caracterizar las zonas subdividiendo el espacio en diferentes partes organizadas y armonizadas según las “dimensiones” físicas y psicológicas del niño.

La disponibilidad de espacio permitirá luego combinar las zonas en cuestión, por lo que los materiales y los colores que se empleen deberán favorecer su correlación orgánica constituyendo una continuidad que reunifique los diversos espacios, que tienden a ser complementarios.

Cuando es pequeña

En una habitación pequeña, se intentará poner de relieve la mayor longitud o la mayor anchura -eventualmente, también, la mayor altura- al disponer el mobiliario. Por ejemplo, una pared demasiado larga se dividirá con algunas zonas de interés secundario en la prolongación de la propia pared. En una habitación donde prevalezca el ancho, se podrán crear zonas centrales organizando debidamente el mobiliario.

En el caso de una habitación de techos muy altos, podremos abuhardillados, reservando la parte más baja para los juegos y las actividades del niño.

Recordamos también que, en el caso de habitaciones pequeñas, existe la posibilidad de “alargarlas” y “estrecharlas” en el sentido de la altura, al menos visualmente, recurriendo al uso de colores diferentes en las paredes. Los mejores resultados se obtienen poniendo cerca colores contrastantes.

Escrito por | 25 de diciembre de 2011 | 0 comentarios
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Las paredes de la habitación infantil

¿Cuáles serán los materiales que es conveniente utilizar para las paredes y el techo de la habitación, independientemente de los muebles, los elementos diversos y los accesorios? Para las paredes y los techos, podemos escoger los materiales siguiendo tres criterios:

Por ser higiénicos.- Los materiales son idóneos porque responden a requisitos higiénicos (materiales no porosos, no absorbentes, impermeables y fáciles de limpiar, tintes lavables, tejidos resistentes, etc.).

Por ser prácticos.- El segundo criterio se centra en los requisitos prácticos, ya que el niño tiende a utilizar todas las superficies disponibles. Efectivamente, dibuja, cuelga, apoya, escribe indiferentemente cosas en las paredes o en las hojas o la mesa.

Para las paredes preferiremos, pues, los materiales que se presten a una reutilización y una recuperación rápidas después de todos esos usos extemporáneos. Es una idea “funcional” la de colocar mamparas móviles con paneles de pizarra deslizables, sobre los que el niño puede libremente dibujar, escribir, hacer cuentas o los deberes. Una de las soluciones más fáciles e ingeniosas consiste en recubrir las paredes de materiales que se presten a usos mixtos y múltiples sin tener que preocuparse de que se deterioren.

Por ser estéticos.- En este caso, se valorará principalmente la capacidad del material aplicado en la pared para armonizar con la composición general de la habitación. Más adelante veremos cuáles son los materiales y colores que se deben usar.

Escrito por | 24 de diciembre de 2011 | 0 comentarios
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