Todos los partos son diferentes

La influencia negativa de todo esto quedó de manifiesto en los años 30, cuando el médico Read descubrió que las aborígenes de Africa central parían a sus hijos sin miedo, pues ignoraban que el parto tuviera que doler.

No cabe duda de que el parto es un acto fisiológico en el que el cuerpo de la madre se ve sometido a una violencia a la que no está acostumbrado. Pero,  si bien es cierto que son muy pocas las mujeres que consiguen un parto exento de dolor, también lo es que un porcentaje algo mayor afirma haber experimentado molestias mínimas, mientras que otras hablan sólo de una sensación de tensión muy similar a la que se presenta cuando se realiza un trabajo para el que se requiere un gran esfuerzo físico. Además, a pesar del dolor, cada vez son más las que lo recuerdan como una experiencia maravillosa e irrepetible.

El dolor es un sentimiento subjetivo e individual. Y en él pueden influir factores muy diversos como la maduración psicológica de la mujer, su estado emocional, su grado de motivación, la ilusión por ser madre o las relaciones afectivas con la pareja.

No hay que olvidar que, tanto en el embarazo como en el parto, entra enjuego la personalidad de la mujer. Es precisamente en ese período tan importante de su vida cuando pueden salir a la luz conflictos internos y pensamientos extraños que en circunstancias normales no lo harían.

Escrito por | 30 de mayo de 2012 | 0 comentarios
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Vencer el temor al parto

Las mejores armas con que cuenta hoy la mujer para afrontar y superar su miedo al dolor, junto a esos otros temores que lo acompañan, son una información completa y veraz sobre lo que sucede en el parto y una buena preparación física y anímica.

En la actualidad, muchos cursos de preparación para la maternidad ofrecen ambas cosas, independientemente del método o las técnicas que se utilicen en cada centro. Acudir a algún curso de este tipo es garantía indispensable para lograr un parto feliz.

Se trata de que la mujer conozca mejor su anatomía, sepa qué cambios va a experimentar su cuerpo y, sobre todo, cómo se desarrollará el parto. Cuantos más datos tenga al respecto, mejor podrá enfrentarse al miedo. Es importante que la futura madre haga preguntas sobre todo aquello que la atemoriza, incluyendo los aspectos que más la asustan y en los que prefiere no pensar, como la
episiotomía o una posible cesárea.

También debe ser  informada de la posibilidad de recurrir a anestésicos para contrarrestar el dolor, cuál es su vía de aplicación, qué síntomas produce, si tienen o no efectos secundarios, etc. Esta parte teórica debe complementarse con la ayuda psicológica de un especialista que ayude a la mujer a alejar de sí sus temores y a asumir plenamente su embarazo y su maternidad.

Escrito por | 30 de mayo de 2012 | 0 comentarios
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Función del suelo pélvico en el parto

Luego del parto, es necesario que la musculatura de la pelvis se restablezca por completo. Antes no se le daba la importancia necesaria a la  recuperación del suelo pélvico tras el parto. Con frecuencia, la contestación del ginecólogo ante las quejas de las mujeres con molestias o pequeñas incontinencias urinarias era: “Ya se pasarán, son normales”. Parecía que las mamas tenían que pagar este tributo por dar a luz. Y las madres deben saber que no es así; desde el principio del embarazo es posible la prevención de complicaciones.

¿Cuál es el papel del suelo pélvico?

Para darse cuenta de la importancia que tiene, hay que conocer sus funciones.  Sostiene los órganos genitales internos, los urinarios terminales y los rectales; durante el parto, modera el descenso del bebé y orienta sus movimientos rotativos. También en el momento del coito favorece el papel activo de la vagina.

Durante la fase de expulsión del parto, esta musculatura cede al máximo para permitir el paso del bebé. Lógicamente, después de este gran esfuerzo, queda débil, y un buen entrenamiento dirigido es la mejor ayuda para recuperar el estado anterior.

Una consecuencia de esa laxitud del suelo pélvico puede ser la incontinencia urinaria. Después del parto,y a partir de los 30 años, una de cada diez mujeres padece escapes de orina ante el menor esfuerzo como, por ejemplo, saltar, reír o toser. También son frecuentes las molestias en las primeras relaciones sexuales. La pronta recuperación es posible con el entrenamiento adecuado y el control de un especialista.

Escrito por | 13 de mayo de 2012 | 0 comentarios
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Contraindicaciones de la anestesia epidural

La anestesia epidural también tiene algunas, aunque pocas, contraindicaciones. No se puede administrar a mujeres que presenten los siguientes problemas:

  • Alteraciones hematológicas severas y problemas de coagulación que hagan difícil controlar una posible hemorragia. Infección en la zona de punción (úlcera, celulitis o grano infectado).

  • Ciertos problemas neurológicos, como meningitis, epilepsia o esclerosis en placas. Algunos casos de obesidad y partos múltiples. Alteraciones en la columna vertebral, como escoliosis o cifosis, que dificulten la punción.

  • Por último, alergia a alguno de sus componentes. Sin embargo, hay ciertas personas que no toleran la anestesia general y sí la epidural.

Escrito por | 23 de marzo de 2012 | 0 comentarios
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Riesgos de cambiar posición del feto


Puede tener más riesgos que una cesárea

La maniobra descrita, aparentemente tan sencilla, no siempre lo es tanto. Si las nalgas se han “encajado” en la pelvis, es muy difícil sacarlas. Cuestión distinta es modificar una posición oblicua cuando el feto no acaba de situar la cabeza. En ese caso, excepcionalmente, se puede intentar.

El tono de la musculatura uterina, particularmente de las primíparas (mujeres que dan a luz por primera vez), dificulta la posibilidad de mover al niño a una presentación absolutamente inversa. Los fármacos uteroinhibidores (que se administran para relajar los músculos y facilitar el giro) pueden tener efectos no deseables para la madre y el hijo, y su uso solamente se justifica en amenazas de parto prematuro. Hace años la versión externa se hacía para evitar los riesgos de una intervención.

Hoy la cesárea es muy segura y una maniobra tan drástica podría ser más arriesgada (desprendimiento de placenta y compresión del cordón son dos de las complicaciones posibles más peligrosas). Casi siempre existe un motivo que impulsa al feto a adoptar esa postura. Si hay una inserción baja de placenta, un cordón corto, una pelvis estrecha, una anomalía fetal…, lo recomendable es no manipular.

Escrito por | 18 de marzo de 2012 | 0 comentarios
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Cambiar posición del feto

La intervención cuando el bebé viene de nalgas se suele realizar a partir de la semana 37 de gestación. Así, si el parto se desencadenara, el bebé sobreviviría sin dificultad. Por otro lado, antes de esa fecha, el feto se mueve aún con cierta facilidad (tanto su tamaño como el volumen del líquido amniótico se lo permiten) y puede ser que la posición de nalgas sea sólo transitoria.

Para minimizar riesgos, los médicos toman distintas medidas. Antes de empezar, hacen una ecografía para saber exactamente cómo está colocado el bebé, dónde se encuentra la placenta y dónde el cordón umbilical. Igualmente, hasta último momento madre e hijo permanecen monitorizados, es decir, conectados a un aparato que registra el latido cardíaco del bebé y la existencia o no de contracciones uterinas. Mientras tanto, se le administran a la madre medicamentos para relajar la musculatura del útero; esto facilita el giro y al mismo tiempo previene que el parto se ponga en marcha. Por si surgieran complicaciones, hay un equipo preparado para realizar una cesárea de urgencia.

Antes de poner manos a la obra, los obstetras explican a la embarazada lo que va a suceder. La mujer tiene que saber que el bebé no va a ser acariciado, sino literalmente empujado. Puede resultar desagradable y quizás un poco doloroso, especialmente cuando el niño queda momentáneamente atravesado en el útero. Es preciso que la madre esté muy motivada y dispuesta a soportarlo; de lo contrario, la maniobra resulta mucho muy difícil.

Escrito por | 12 de marzo de 2012 | 0 comentarios
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Nacimiento con un parto en cuclillas

Al estar en posición vertical, el bebé ya no comprime la aorta materna, de manera que la sangre enviada hacia él llega con total libertad. Existe un dato básico en esta posición: la facilidad con que la cabeza ingresa en esa zona. La explicación es sencilla, basta conocer el mecanismo del balanceo de los huesos de la pelvis según la posición en que se encuentre la mujer.

Al estar en cuclillas, se produce una apertura de hasta un 28 por ciento del diámetro de ingreso al canal de parto y se cierra en el mismo porcentaje cuando está acostada. Un médico obstetra, prestigioso y experimentado, les explicaba siempre a sus colegas que ésta era la causa de que las mujeres dieran a luz más fácilmente en los taxis que en las camillas de los hospitales.

Por otra parte, en cuclillas la madre ve emerger la cabeza de su hijo sintiéndose estimulada por la visión del mismo. Como la distancia entre la vagina y el piso es similar al tamaño del cuerpo del bebé, éste jamás se lastima, ya que cuando la cabeza toma contacto con el piso, el cuerpo aún se encuentra sostenido dentro de la pelvis materna.

Escrito por | 22 de febrero de 2012 | 0 comentarios
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¿Cuándo un bebé es prematuro?

Hay bebés que nacen antes de la semana 40 sin embargo esto no significa que sean bebés prematuros. De acuerdo a la ciencia, los bebés que nacen antes de la semana 37 y que pesan menos de 2.500 kg son considerados como bebés prematuros.

Hay muchos bebés que nacen prematuramente pero pocos los que presentan problemas de importancia. Estos son los bebés recién nacidos de muy bajo peso o grandes prematuros y necesitan cuidados especiales.

En los últimos años, la tasa de nacimiento de estos bebés ha crecido significativamente y las razones obedecen a distintos factores como el aumento de los tratamientos de fecundación in Vitro relacionados con los embarazos múltiples, la maternidad tardía y los nacimientos de la población inmigrante que es común que realice menos controles ginecológicos. También influye el comportamiento de la madre y factores como el estrés, el tabaquismo o el consumo de alcohol y drogas pueden influir a la hora de tener un bebé prematuro.

Si bien los cuidados neonatológicos han avanzado mucho y la tasa de supervivencia de estos bebes ha crecido, lo mejor es cuidar el embarazo para que el bebé permanezca en el vientre el mayor tiempo posible.

Vía: El embarazo

Escrito por | 30 de enero de 2012 | 0 comentarios
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Ventajas del parto en cuclillas

Es probable que la dificultad en aceptar los beneficios del parto natural reconozca su origen en el prejuicio. Puede pensarse que lo actual es mejor que lo antiguo y el médico, en lugar de utilizar la técnica como instrumento de su arte, suele volverse esclavo de ella.

Debe aceptarse que la naturaleza ha programado la forma de parir de sus criaturas desde mucho tiempo antes de que existieran los primeros médicos en la faz de la tierra. Y vaya si lo ha hecho bien. De manera que no debe admitirse que se transgredan sin causa justa. Los médicos tienen que permitir la libre elección a sus pacientes, quienes deberán estar informadas de las alternativas válidas de parto a las que tienen derecho. El cambio, esta vez, es la vuelta a lo natural.

Ventajas del parto en cuclillas

• La mujer respira con facilidad, ya que su abdomen no comprime el diafragma.

• El peso del bebe se encuentra orientado en dirección a la salida, de manera que el esfuerzo del pujo se ve favorecido por la acción de la fuerza de la gravedad.

• Al no haber obstáculo para el bebé por parte de los músculos maternos, la episiotomía se vuelve casi innecesaria y el pujo materno es suficiente para su nacimiento.

• Al estar en posición vertical, el bebe ya no comprime la aorta materna, de manera que la sangre enviada hacia él llega con total libertad.

Escrito por | 23 de diciembre de 2011 | 0 comentarios
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Evitar las complicaciones del parto natural

El nacer como el morir siguen siendo tan inagotables como apasionantes. El hombre es una realidad cambiante en lo social pero estable en su naturaleza, de ahí que resulte llamativo que sea necesario discutir sobre las ventajas de los métodos naturales de atención al parto. Sin embargo, las reiteradas transgresiones que se hacen a las leyes de la naturaleza obligan a hacerlo. El hecho de que podamos alcanzar otros mundos no implica que hayamos dejado de pertenecer a éste. Seguimos siendo mortales, pero también seguimos desoyendo las advertencias de la naturaleza.

Por suerte, son muchas las voces que se alzan contra esa actitud, aunque sean minoría. Una de ellas es la propuesta de realizar el parto en posición natural, la que adoptan las mujeres espontáneamente, si no estuvieran condicionadas por el mandato médico-social.

Defender el parto natural no es renegar de los beneficios que ha obtenido la medicina gracias a la tecnología, pero es necesario adecuarlos a su justa necesidad y no practicarlos rutinariamente. Además, el atender un parto en cuclillas no significa que se desatiendan los signos de una eventual complicación. Muchas veces, la cesárea también tendrá que ser realizada pero las oportunidades serán seguramente muchas menos.

El estar en cuclillas le permite a la mujer respirar con facilidad, ya que su abdomen no comprime el diafragma; el peso del bebé se encuentra orientado en dirección a la salida, de manera que el esfuerzo del pujo se ve favorecido por la acción de la fuerza de la gravedad. Al no haber obstáculo para el bebé por parte de los músculos maternos, la episiotomía se vuelve casi innecesaria. Por otra parte, la placenta sale con rapidez; el pujo materno es suficiente para su expulsión.

Escrito por | 14 de diciembre de 2011 | 0 comentarios
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