Un álbum de recuerdos para los niños

Unas simples hojas de cartulina blanca se convertirán en un maravilloso cuaderno de recuerdos. Los niños tienen alma de coleccionistas. Y esto, unido a su habilidad para descubrir en el suelo los más variados tesoros, hace que cada año volvamos de las vacaciones con  un arsenal de “reliquias” de difícil clasificación. Cosas con mucha vida.

Para ellos es importantísimo contar con sus propias pertenencias y, si son originales, mejor que mejor. Más tarde, al volver al colegio, podrán presumir delante de sus compañeros de haber encontrado una estrella que se escapó del océano, tres piedras venidas del espacio o la pluma del ave más exótica del mundo. Recuerdos para el invierno Una vez en casa, los ayudaremos a ordenar sus queridos trofeos y confeccionar con ellos un libro que nos servirá para recordar los mejores momentos del verano. En una página estarán las conchillas, en otra, las fotos más divertidas, las monedas antiguas, unas semillas raras, etc.

Tesoros con posibilidades Algunos elementos sencillos se transforman, con un poco de maña, en piezas únicas: frascos de mermelada con dibujos, troncos convertidos en barcos, piedras pintadas que parecen animales, caracoles que sirven de collares…

Tienen la última palabra. Nuestra labor consiste en ayudarlos, no en dirigir su búsqueda. Debemos respetar sus gustos y, si nos da “envidia”, hacer nuestra propia colección.

Escrito por | 23 de junio de 2012 con 0 comentarios.
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