Vacunación de bebés

Afortunadamente, gracias a las vacunaciones generalizadas, podemos decir que hay muchos países en los que se han erradicado enfermedades muy temidas: cólera, viruela, poliomielitis, difteria. Hay otras que están en vías de desaparición, tales como la rabia, el tétanos, el tifus, y comienzan a menguar de forma manifiesta en los últimos años el sarampión, las paperas, la rubéola y la tos ferina.

¿Por qué hay que vacunar a los niños desde pequeños? El recién nacido recibe de su madre, a través de la placenta, los anticuerpos, defensas contra las infecciones, que ella posee por haber padecido las enfermedades infecciosas o por haberse vacunado.

Por ello, es difícil que un lactante tenga una varicela o un sarampión en los primeros meses de vida. Sin embargo, algunos anticuerpos no atraviesan la placenta y, por ello, el bebé es más sensible a enfermedades como la tos ferina, las infecciones intestinales o la fiebre tifoidea, pudiéndolas padecer incluso en el primer mes de vida.

Además, esta inmunidad aportada por la madre es pasajera, empezando a descender los anticuerpos alrededor de los tres meses para desaparecer completamente sobre los seis meses. Es decir, a partir de esa edad el niño se queda sin defensas y tiene que producirlas él mismo mediante el padecimiento de la enfermedad o, lo que es mejor, mediante una vacunación oportuna.

Escrito por | 29 de diciembre de 2009 con 0 comentarios.
Lee más artículos sobre Sin categoría

Random Posts

Aún no hay comentarios. Sé el primero.

Deja una respuesta