Várices en el embarazo

Los problemas varicosos son, por lo general, comunes a varios miembros de una familia: lo que habla a las claras de que se trata de algo constitucional imposible de evitar. A partir del primer trimestre del embarazo, se hacen presentes en todas aquellas mujeres afectadas de esa característica familiar. No se trata tan sólo de un problema de volumen (por el crecimiento del útero) sino de un problema original de las venas que responden mal a las modificaciones del embarazo.

Las várices se acentúan a medida que crece la panza y se dificulta el retorno al corazón de la sangre que proviene de las piernas y de la región genital. La enfermedad varicosa se hace evidente en las piernas, los muslos, la vulva y el ano (hemorroides). Es una patología muy frecuente que afecta a una de cada 5 mujeres. Fuera del embarazo suele presentarse más allá de los 40 ó 45 años.

Toda embarazada varicosa debe prevenir las complicaciones y secuelas del agravamiento de su mal en este período, empleando medias elásticas y/o vendas especiales para várices. También es conveniente que haga reposo con las piernas elevadas por períodos de una o dos horas, dos veces al día. Durante la gestación, rara vez debe recurrirse a la cirugía. Las várices suelen desaparecer por completo poco tiempo después del parto. No obstante, es importante destacar que la enfermedad persiste en forma oculta, ya que se trata de una falla congénita de las válvulas internas de las venas. Estas válvulas evitan que la sangre que va subiendo de las piernas al corazón “refluya”, es decir “baje”, hacia los pies, por ejemplo cuando una persona se detiene luego de haber caminado.

Escrito por | 1 de noviembre de 2011 con 0 comentarios.
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