Várices en el posparto

En el posparto inmediato aumenta el riesgo de complicaciones (trombosis y embolias), por lo que las várices requieren una atención particular. En especial, se recomienda evitar la administración de todo tipo de hormonas (no sólo los anticonceptivos, sino también los estrógenos que suelen darse para suprimir la lactancia). Tampoco en el puerperio se debe recurrir a la cirugía, salvo raras excepciones.

Si durante el embarazo se suministraron reconstituyentes venosos (vitaminas y rutósidos), hay que consultar acerca de las contraindicaciones de los mismos durante la lactancia. En caso negativo, es conveniente continuar su toma.

Como hemos dicho, la enfermedad persiste luego del parto. Tendrás que consultar a un especialista en flebología o a un cirujano vascular periférico a fin de que determine el momento oportuno para un tratamiento quirúrgico. En la actualidad, se prefiere la mal denominada “microcirugía”, es decir, la ligadura selectiva escalonada de cada segmento de vena defectuoso, en reemplazo de la técnica anterior, que extraía por completo la vena safena.

Escrito por | 1 de noviembre de 2011 con 0 comentarios.
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