Viajar en avión embarazada

Según informes de los expertos, viajar por vía aérea no produce efectos nocivos durante el embarazo. La fuerte aceleración que toma el avión para despegar es rápidamente estabilizada y las diferencias de presión no son importantes. Muchas compañías aéreas, desaconsejan usar el avión a las mujeres que hayan llegado al octavo mes de embarazo, pero no lo prohiben.

De todas formas, y para prevenir contratiempos en un desplazamiento aéreo, conviene llevar un documento firmado por el ginecólogo en el que se indique la fecha prevista para el parto. Esto es exigido en la mayoría de los aeropuertos a partir del 5to mes.

Al igual que para los demás viajeros, los cinturones de seguridad son obligatorios especialmente durante el despegue, el aterrizaje y al entrar en zona de turbulencias. Con objeto de hacer más confortable el trayecto, la gestante puede pedir a la azafata una almohada, que le ayudará a mantener la espalda lo más relajada posible. El respaldo del asiento podrá echarse hacia atrás y colocar en el suelo un objeto, como el maletín de mano, para mantener las piernas un poco más elevadas. Es preferible el asiento del pasillo que el de la ventanilla.

En el avión, al igual que siempre que el traslado se hace en un medio público, la gestante debe pedir la zona de no fumadores y evitar cualquier tipo de control radiológico previo al embarque. Con precaución, y siguiendo las recomendaciones del obstetra, ningún desplazamiento perjudicará el desarrollo del embarazo. Sobre todo si después del viaje la futura madre se toma unos días de descanso para reponer fuerzas.

Escrito por | 19 de agosto de 2010 con 0 comentarios.
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