Vómitos del lactante

Cuando un niño vomita a menudo, hay que descubrir cuál es la causa. Puede tratarse, por ejemplo, de una intolerancia a algún alimento, de reflujo gastroesofágico o de una infección de garganta, oídos u orina.

Si un niño devuelve los alimentos, significa que hace mal las digestiones y que la comida lleva muchas horas en su estómago. Podríamos pensar que el niño tiene intolerancia a algún alimento, que padece reflujo gastroesofágico o una infección en la garganta, oído u orina, entre las posibilidades más frecuentes. Para descartar cualquiera de estos trastornos, hay que hacer análisis de sangre, orina y radiografías. Así se sabrá si los vómitos le están produciendo anemia.

El reflujo gastroesofágico es muy frecuente en los lactantes y se produce porque la comida que se encuentra en el estómago regresa al esófago por falta de continencia del esfínter esófagogástrico. Para saber si éste es el problema, hay que hacer unas radiografías de esófago y estómago. En estos casos de reflujo, los niños mejoran mucho acostándolos con el tronco ligeramente elevado, no moviéndolos y espesándoles la comida.

Se recomienda consultar al pediatra para que haga el diagnóstico preciso, no darle al pequeño alimentos ácidos (en especial, jugo de naranja) ni forzarlo a comer.

Escrito por | 3 de noviembre de 2011 con 0 comentarios.
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